Hace unas semanas, Nemak dio a conocer que Armando Tamez, quien ha dirigido esa empresa desde hace 13 años, sería reemplazado por Hervé Boyer, un ejecutivo francés que tiene mucha experiencia en la industria automotriz.
Nemak es una de las empresas más grandes en Monterrey. Tienen algo así como 38 plantas en 15 países —incluyendo fábricas en India, China, Austria y Alemania— y emplean a unas 24 mil personas. En 2024 registraron ingresos totales de unos 5 mil millones de dólares.
Por otro lado, Hans Dieltjens, de Bélgica, asumió el cargo de CEO en Metalsa a partir del 1 de enero. Entró sustituyendo a Jorge Garza, que estuvo 28 años en la regia, que es una de las principales proveedoras de componentes estructurales para vehículos en toda América. Para dimensionarla: en Norteamérica tienen cerca de 48% de participación en el mercado de chasises tipo body on frame (y 54% en Sudamérica), y sus componentes son la columna vertebral de la Ford F-150, los Jeep Gladiator y de las Toyota Tacoma (entre decenas y decenas de modelos distintos).
Y no podemos dejar de mencionar el caso del nuevo CEO de Cemex. Jaime Muguiro Domínguez, quien tomó ese puesto en abril del año pasado, es español. A diferencia de los dos ejemplos anteriores, Muguiro sí tiene muchos años de carrera en Cemex. Dieltjens y Boyer llegaron a las empresas regias como candidatos externos (seguramente después de un proceso con head hunters).
Esto es un cambio de paradigmas. Aun cuando hay muchísimas empresas regias que tienen años internacionalizándose, seamos honestos: la sociedad en sí continúa siendo más bien cerrada. Las grandes compañías en esta ciudad, por más que algunas tengan sus acciones listadas en la bolsa, no dejan de ser controladas por familias y en gran medida la parte superior de los organigramas así lo refleja.
Ya desde hace años hemos visto a algunas que están dispuestas a nombrar como CEO a personas que no son parte de la familia controladora, pero por lo general se trata de ejecutivos que desarrollaron su carrera profesional dentro de la misma organización. Es el caso, por ejemplo, de Carlos Salazar y de Eduardo Padilla, en Femsa.
¿Pero que los consejos en empresas de esta ciudad estén abiertos a buscar talento en cualquier lugar del mundo? Eso rara vez lo habíamos visto.
Si queremos agregarle otra variante: ni Dieltjens ni Boyer parece que se mudarán a Monterrey. Ambos están basados en la zona de Detroit —el epicentro del mundo automotriz a lo largo de las últimas décadas.
Una persona que participó en la selección de estos directivos (y quien prefirió mantenerse en anonimato para este artículo) me comentó que la decisión no fue fácil porque había que cambiar prácticas de mucho legacy. Sin embargo, insiste que estaban convencidos que lo que necesitaban era un perfil con talento muy específico y que al tratarse de una industria tan globalizada, hacía sentido no limitarse solo a opciones locales e incluir talento de todos lados.
Evidentemente, no es algo exclusivo de las empresas de Monterrey. El Palacio de Hierro nombró el año pasado como CEO a Eléonore de Boysson, una francesa (la primera mujer en ese puesto). Llega después de años en puestos ejecutivos en LVMH. En Orbia —sin duda una de las mexicanas más globales— el CEO es Sameer Bharadwaj, de origen indio.
Quiero imaginar que estos casos estarán llamando la atención de los consejos de administración en otras empresas, y sobre todo las que estén en proceso de buscar nuevos CEO. ¿Será que sirvan para ‘legitimar’ a otros a considerar candidatos de cualquier lugar del mundo?