Política

Y Maradona

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Hemos visto a Messi hacer milagros en la cancha antes de despedirse de los campos mundialistas. Recordé entonces el 29 de junio de 1986, alrededor de las 2 de la tarde, cuando Diego Armando Maradona levantó la Copa del Mundo en el Estadio Azteca. El astro argentino estaba en el punto más alto de su carrera. Dos años antes había llegado a Nápoles tras un turbulento paso por el Barcelona. Llegó al equipo del sur de Italia por la cifra estratosférica de 13 mil millones de liras italianas, alrededor de 10 millones de dólares, y se convirtió en el fichaje más caro de la historia.

​​La compra de la carta de Maradona para el club napolitano levantó algunas sospechas. El Napoli acababa de salvarse del descenso por apenas un punto. La economía de la ciudad estaba en caída libre y las mafias sicilianas y napolitanas desangraban a la juventud de la ciudad. En la primera conferencia de prensa que el argentino dio en el Estadio San Paolo, una periodista le preguntó: “¿Maradona, sabe qué es la Camorra? ¿Sabe que está en todas partes y lo controla todo?”. El presidente del club expulsó de la sala a la periodista.

​​Pasaron los meses en Nápoles. Maradona se convirtió en ídolo a punta de goles y jugadas maestras. Toda la ciudad lo adoraba, era un santo. Incluso para los mafiosos. La familia Giuliano, quienes controlaban el tráfico de drogas en Nápoles y, también, quienes se la regalaban al Pelusa, gozaban con su nuevo ídolo.

En su libro Gomorra, el escritor y periodista napolitano Roberto Saviano describe así la relación del futbolista con la mafia: “los Giuliano y sus afiliados escucharon de adultos la música de D’Alessio y aplaudieron a Maradona, que siempre compartió con los Giuliano cocaína y festines”.

Mientras Maradona estrechaba su relación con los Giuliano y se convertía en héroe del sur de Italia, en Palermo surgía otro héroe encargado de llevar justicia a las víctimas de los nuevos amigos del argentino: el juez Giovanni Falcone.

​Falcone se encargó de la investigación para demostrar que la violencia en las calles del sur de Italia era producto de organizaciones criminales organizadas. En 1985, Maradona anotó 19 goles. Ese mismo año, el juez Falcone emitió órdenes de arresto a 475 mafiosos.

Roberto Saviano escribió sobre la vida de Giovanni Falcone en Los valientes están solos. En Gomorra, el libro sobre la historia de la mafia, relata cuál fue el regalo que le dio su padre el día que aprendió a disparar un arma. “Mi padre volvió con un balón de cuero que llevaba dibujada la efigie de Maradona. Era el premio por mi buena puntería. Luego acercó como siempre su rostro al mío. Yo podía sentir su aliento a café. Estaba satisfecho”. El héroe trágico iniciaba su leyenda.


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Rafael Pérez Gay
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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