Política

La estatua de Fidel

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Leo que Clara Brugada mandará esculpir una vez más a Fidel Castro y Ernesto Guevara de cuerpo entero. Los pondrá en alguna alcaldía de Morena pues de la Cuauhtémoc fueron desterrados. Fanatismos aparte, hay jóvenes que no conocen algunos episodios de la Revolución Cubana. Me permito contar de nuevo este capítulo donde ya latía el corazón de la dictadura.

El escritor cubano Heberto Padilla fue arrestado en Cuba el 20 de marzo de 1971 por leer en un recital un poema: “Provocaciones”. Detuvieron también a su pareja Beflkis Cuza Malé. Ambos fueron acusados de actividades subversivas contra la Revolución. En ese momento terminó el sueño de la libertad. No duró más de diez años; en realidad duró mucho menos, el jefe revolucionario no aceptaba crítica alguna, ese jefe, un carismático líder inflexible, se llamaba Fidel Castro.

Aquel arresto provocó en el mundo intelectual una reacción espectacular: Carlos Fuentes, Julio Cortazar, Juan Goytisolo, Mario Vargas Llosa, Octavio Paz, Alberto Moravia, Marguerite Duras, protestaron por ese atropello.

Un mes después de su detención, Padilla leyó en público una Autocrítica terrible y vergonzosa en donde puso en claro que había sido obligado a acusarse, a revelarse como un traidor, un contrarrevolucionario. Padilla se perdió en el trago, la desilusión y el dolor. Muchos de los que tienen edad para recordar han olvidado este episodio, o no quieren traerlo a su memoria; quienes son más jóvenes no lo conocen.

Este capítulo ilustra al cabo del tiempo la mano totalitaria, la fuerza avasalladora, el latido de la dictadura que desde muy temprano, finales de los años sesenta, dominaba las decisiones de Fidel Castro. Por lo mismo, no me entra en la cabeza que mentes inteligentes defiendan a un dictador de medio siglo, a un autor de imperdonables tropelías, ofensas a los derechos humanos, ataques a las libertades civiles.

No hay un Fidel bueno que tomó el poder en 1959 y uno que se descompuso con el paso del tiempo y el bloqueo estadunidense.

Pienso que un pequeño test sería útil: ¿quiere usted asistir a votar y elegir así a sus gobernantes? ¿Cree usted que las instituciones creadas por la democracia están por encima de las decisiones de un líder único? ¿Considera que la libertad es un valor que debe regir a una sociedad democrática?            

Si usted ha respondido afirmativamente a estas preguntas, le tengo una noticia: usted es simple y llanamente un crítico muy serio de la dictadura de Fidel Castro. Que no le dé pena: contradecirse en cada acto, la tarea infinita del corazón humano. Lo dijo Delmore Schwartz. Del Che Guevara comentamos luego.


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Rafael Pérez Gay
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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