Política

Antídotos

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Sin mayores preámbulos me pregunté: ¿de esto se trata este tiempo: de oscuridad? ¿Estamos condenados a que la libertad y la imaginación se adentren y pierdan en las sombras? ¿No hay antídotos? Sí los hay, pero lo que para unos es una fuente de confianza y placer, para otros es el borde del abismo. Cada quien debe inventar sus brebajes. Les comparto algunos de los míos.

Me he impuesto un suplicio: en las mañanas, en lugar de tomar el celular y leer noticias, mensajes y escupir el sorbo de café enfermo por la ira, leo cinco poemas. Me muerdo los nudillos, pero voy sobre ellos.

Desde hace poco tiempo descubrí a Joan Margarit (1938-2021), grandísimo poeta catalán. Ya llevo varios días con su compañía desmañanada. Austral publicó en 2020 un enorme libro en todos los sentidos: Todos los poemas (1975-2017). Desde Restos de aquel naufragio hasta Un asombroso invierno. En el poema que me tocó hoy en suerte hay una línea: “Es el tiempo de hacer un solitario / con las cartas marcadas de la vida”.

La lectura, sí, antídoto poderoso, escudo contra la vulgaridad intelectual. No cambiará el mundo, pero nos hará más aptos para la vida. Tengo entre mis manos la nueva biografía de Simone de Beauvoir (Paidós, 2021). Kate Kirkpatrick es profesora en el King’s College y ha encontrado nuevos documentos de la vida de esta escritora de primera línea. Quiere usted historia, política, amor, sexo, infidelidad, ambición, envidia, moral social a través de la vida de Beauvoir, este es su libro, no se lo pierda.

Las series televisivas se me hacen bolas. Cada día me encuentro a alguien que dice: esta sí es la mejor de las mejores. La busco y me pierdo por plataformas, suscripciones, regaños porque olvidé mi contraseña. Recibirá usted un misterioso número en su computadora, guárdelo como oro molido o jamás se la abrirá la puerta del paraíso. Chin, perdí la cifra mágica.  

El humor, no como emoción sino actitud ante la vida. Lástima que abandoné a Woody Allen precisamente después de ver la miniserie documental Allen vs. Farrow. Pero siempre nos quedarán Los hermanos Marx, sus películas y sus libros. Se pueden ver y leer una y mil veces. Groucho le dice a Ravelli: ande un poco más rápido. Chico le contesta: ¿Y para qué tanta prisa, jefe? No vamos a ninguna parte. Y Groucho remata: En ese caso, corramos y acabemos de una vez con esto.

Sí hay antídotos.

Rafael Pérez Gay

rafael.perezgay@milenio.com

@RPerezGay


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Rafael Pérez Gay
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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