El coronel de zapadores del Estado Mayor, Manuel Adolfo Sánchez Olascoaga, integrante del Batallón de Atención a Emergencias del Ejército mexicano, detalló las complejas labores que permitieron el rescate de un minero atrapado durante 14 días.
Esto tras un operativo que calificó como uno de los más desafiantes por las condiciones del terreno y el tiempo en contra.
Así fue el rescate del segundo minero
En entrevista con Ana Laura Alanís y David Medrano para MILENIO televisión, el coronel Manuel Adolfo explicó que estas unidades, conformadas por ingenieros de combate, tienen como principal función el auxilio a la población en el marco del Plan DN-III-E.
Además, están especializadas en búsqueda y rescate en escenarios extremos.
“Es una unidad enfocada específicamente a cumplir las misiones de búsqueda y rescate de cualquier persona que se encuentra en riesgo”, señaló al destacar que este tipo de intervenciones requieren preparación en múltiples áreas, desde estructuras colapsadas hasta manejo de materiales peligrosos.
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???? Una burbuja de aire salvó a Francisco Zapata, minero que permaneció 13 días atrapado tras derrumbe de mina Santa Fe
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Sobre el operativo, relató que desde el inicio contaban con información de cuatro mineros atrapados, aunque sin posibilidad de contactarlo.
“No había ninguna forma de contactar, ni teníamos información real de que alguien los hubiera visto en el último momento cuando sucedió el colapso”.
Afirmó que los equipos trabajaron contra condiciones adversas, con accesos inestables, lodo, residuos y estructuras colapsadas que dificultaban el avance dentro de la mina.
Las labores se realizaron de manera ininterrumpida, con turnos de tres horas durante las 24 horas del día, para mantener el ritmo de búsqueda.
Dificultades a las que se enfrentaron en la mina Santa Fe
El coronel subrayó que el terreno impedía incluso caminar con normalidad: “era imposible caminar, entonces teníamos que ir avanzando y apoyándonos con arreglo del terreno para poder llegar”.
Además, dijo, se exploraron rutas alternas mediante descensos por cuerdas de hasta 100 metros en busca de sobrevivientes.
Declaró que uno de los momentos clave ocurrió cuando, tras varios intentos se recurrió a buzos para ingresar a una cavidad inundada, donde se presumía la existencia de una burbuja de aire:
“No hubo más forma que por los buzos tratar de ingresar a la famosa cavidad donde resumimos que había una burbuja de aire y fue cuando se logró tener el primer contacto” y explicó que la visibilidad nula y el avance “a ciegas” hicieron de esta maniobra unas de las más riesgosas del operativo.
Reconoció que la supervivencia del minero durante 14 días sin alimento ni agua potable son algo inusual, lo cual se vuelve algo “muy motivante” al admitir que no hay precedentes similares en su experiencia.
Añadió que este hallazgo mantuvo la esperanza del equipo y reforzó la determinación de continuar con las labores de rescate pese a las dificultades.
Olascoaga destacó el impacto humano de la misión, tanto para los rescatistas como para la víctima.
“Pensar cada minuto, hoy sí podemos, hoy llegamos, eso es formidable para la persona que está trabajando”, expresó.
Aunque aún quedaba un minero por localizar, aseguró que los trabajos continúan de forma metódica, pese a la incertidumbre sobre su ubicación y las condiciones cada vez más complicadas dentro de la mina.
HCG