La Selección Mexicana de Futbol está clasificada ya al Mundial de Qatar 2022. Es cierto que debe cuando menos empatar el próximo miércoles en el Estadio Azteca, contra el representativo de El Salvador para asegurar su pase de forma matemática, pero nadie debe dudar que eso sucederá.
En cambio, la selección de los Estados Unidos, que ocupa el segundo sitio (empatado con México con 25 puntos, pero con mucho mejor diferencia de goles a favor), se enfrentará de visitante ante su similar de Costa Rica, que marcha en el cuarto sitio con 22 unidades.
Es muy probable que, aun jugando de forma muy deficiente e improductiva en ataque, los dirigidos por Gerardo Tata Martino se coloquen en el sitio número 2 de la clasificación con 28 puntos, solo por debajo de la selección canadiense.
Adelantándonos al análisis, es real que lo que se le pidió al entrenador y a los jugadores al arranque de este proceso fue lograr un boleto a Qatar. Y eso lo conseguirán al final y hasta de forma un tanto holgada.
Pero nadie podrá negar que el nivel de juego exhibido por el equipo nacional, sin fuerza ofensiva, sin variantes efectivas, sin capacidad para sorprender a los rivales, genera expectativas absolutamente pesimistas de su desempeño en el Mundial.
Evidentemente pronósticos más precisos se podrán elaborar cuando se determinen los grupos del Mundial (ya, el próximo 1 de abril)… y habrá que ver también el plan de trabajo que se podrá elaborar para una competencia que se llevará a cabo en diciembre.
Yo soy de la idea de que la Selección necesita un cambio de timonel que aporte cuando menos un cuadro de motivación y exigencia que ahora mismo no se ve cómo se pueda registrar. Para ello hay tiempo. Vamos a esperar la reacción de los federativos.
Rafael Ocampo