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Domingo , 19.05.2019 / 04:15 Hoy

Visión Social

Discriminación y dignidad humana

Pedro Miguel Funes Díaz

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Discriminar es seleccionar excluyendo, de modo que se puede usar cuando alguien selecciona un objeto para comprarlo, habiendo excluido otros en función de sus características. En la actualidad se oye más la palabra en relación con una selección de las personas en las que cierto tipo de ellas son excluidas.

Muchas decisiones en la vida exigen seleccionar de entre varias personas. Una muchacha con varios pretendientes finalmente tiene que escoger y podría hacerlo excluyendo a unos por tal o cual nota que a ella le disguste. Para un trabajo en el que se presentan varios candidatos, el empleador tendrá que escoger y excluir... La selección nacional de fútbol que irá a Rusia estará compuesta por unos jugadores, pero otros serán excluidos, no hay remedio.

El problema surge cuando se escoge y excluye con criterios no adecuados o de plano injustos. Entre los seres humanos existe una igualdad fundamental, que consiste en poseer la misma naturaleza, en que somos lo mismo, y en que cada individuo humano es una persona con la misma dignidad que cualquier otra. Así, no es justificable discriminar a las personas excluyendo ciertas categorías de ellas de los derechos humanos que todos poseemos. Nadie debería ser excluido del derecho a la vida, al trabajo, a su cultura... Hoy en día la legislación de muchos estados busca evitar esta inmoral discriminación, pero conviene preguntarnos de dónde surge esta tendencia a la injusticia.

Los seres humanos necesitamos clasificar y etiquetar las cosas del mundo, incluyendo las humanas. Hasta los que se oponen a "etiquetar" etiquetan a los demás y se auto "etiquetan" como "no etiquetadores". El problema no es clasificar, sino hacerlo erróneamente y sin la humildad de retirar la etiqueta y reclasificar cuando las cosas se muestran diferentes a cómo las habíamos entendido.

Discriminar por el color de piel, por ejemplo, es sumamente fácil, y evita el "trabajo" de ver realmente lo que cuenta para tal o cual actividad. Es fácil discriminar por lo que es más visible y audible o, más todavía, excluir a los que ni se ven ni se oyen, como los no nacidos, pero obviamente esto lleva a graves injusticias.

En México existen de hecho muchas formas de discriminación. Algunas de estas formas se hallan arraigadas en la sociedad. El primer paso, antes que la elaboración de leyes, que también hacen falta, es el reconocimiento del prójimo, cada uno como persona de igual dignidad que la propia.

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