Política

Rotunda, valiente, alegre, sin titubeos

Esta semana nuestra Selección nos hizo sentir orgullo. Mantuvo a raya la mediocridad. Clasificó a la siguiente ronda de manera rotunda, valiente, alegre, sin titubeos, como nunca. Hizo historia.

A diferencia de otras copas, la Selección Mexicana mostró un rostro renovado, no sólo por la juventud de quienes saltaron a la cancha, sino por lo que proyectaron. El talante del triunfo ante República Checa es lo que se espera y exige competir en una Copa del Mundo. De mantener el mismo temple, la Selección podrá ponerse al tú por tú contra las grandes de siempre, porque su actitud es otra. Se reinventaron y obtuvieron lo que buscaban.

Otra cosa digna de destacar es su diversidad. Los cinco jugadores naturalizados dan un toque de mayor mundo a la Selección. El Vasco Aguirre, atinadamente, rompió la inercia y hoy podemos disfrutar del talento de Julián Quiñones, Santi Giménez, Brian Gutiérrez, Álvaro Fidalgo y Obed Vargas. Su forma de juego contagia a jovencitos como Mora y Chávez y sube el nivel de los que promedian 27 años. La mezcolanza produjo riqueza, porque es otra de sus grandes virtudes. Su colorido nos ha regalado alegría, esperanza, orgullo, mucho orgullo.

Y, justamente, esto último, el valor de la diversidad es lo que conmemora la 48 edición de la marcha del orgullo LGBTTTIQAP+, la cual lleva por lema “Ante los ojos del mundo: mi lucha es tu lucha, igualdad, paz y solidaridad”.

¿Por qué a 48 años de haber comenzado la reivindicación del orgullo, el lema exalta la palabra lucha? La razón es simple: a pesar de los muchos esfuerzos de carácter formativo emprendidos por muchos colectivos, últimamente, la fobia hacia la diversidad sexual y de género se ha recrudecido, cobrando cada día nuevas víctimas. De pena caminar como el cangrejo, porque de lo que se trata es de convivir de manera pacífica y armónica en la diferencia. Convivir, no simplemente coexistir, cohabitar.

Cuesta mucho entender las razones de esta regresión porque la diversidad, tal como actúa en el caso de nuestra Selección Mexicana, es fuente de riqueza, alegría, valor y orgullo. Por ello, nuestra sociedad tiene el deber moral de respetarla y celebrarla, tal como lo hicieron nuestros jóvenes seleccionados ante la República Checa, de manera rotunda, valiente, alegre, sin titubeos.


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Pablo Ayala Enríquez
  • Pablo Ayala Enríquez
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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