Política

El verdadero triunfo

Hay una discusión añeja sobre la tirante relación entre moral y creación artística. El bando de quien defiende la imposibilidad de tal maridaje señala que el arte no tiene compromiso alguno con la bondad, compasión, piedad, bonhomía o la prudencia. Lo propio del arte, plantean, es dar rienda suelta a la capacidad creadora, liberarla de preconcepciones o convencionalismos que acoten la capacidad creativa.

El otro bando, sin negar el papel que juegan la libertad, imaginación y originalidad, defiende que el arte tiene una función social. Como producto de su tiempo, la obra artística es una vía eficaz para alertar y concientizar a quien se embelese y disfrute de ella.

En su famoso ensayo, De lo espiritual en el arte, Wassily W. Kandinsky señala que si de deber moral se trata, el arte debe transmitir emociones profundas que conecte el mundo material con lo invisible, es decir, el espacio donde habita el alma. Así, el acto creativo brota de una urgente necesidad que abreva del subsuelo de la espiritualidad, de ahí su capacidad para despertar la conciencia humana, promover la esperanza y transformar una parte de la realidad que toma como punto de partida.

Amador Montes, uno de los artistas plásticos oaxaqueños más importantes en el mundo, sin duda es un digno integrante de este grupo de artistas que está convencido de que el arte tiene una función que va mucho más allá que dilatarnos la pupila.

Autor de una vastísima obra, ha logrado conjuntar gozo, emoción y función social. Convencido de que la realidad de un país, especialmente el nuestro, sólo puede modificarse a través de la educación, el arte y el deporte, ha puesto su obra al servicio de los demás.

Por ejemplo, su exposición virtual Donde florece la esperanza brotó en plena pandemia con el propósito de atender algunas de las muchas necesidades que tenían en ese momento los hospitales oaxaqueños. Lo recaudado de las 12 obras íntegramente fue puesto al servicio de la causa.

Una reacción similar tuvo cuando conoció el programa Líderes del Mañana, del Tec de Monterrey. Con motivo del Mundial de Futbol, Montes decidió intervenir 40 balones para que los fondos se destinaran al sostenimiento de los talentosos jóvenes que conforman este programa.

Sin duda, con esta nueva acción tan generosa como solidaria, Amador Montes metió un gol de oro. Un golazo que refrenda de inmejorable manera el subtítulo de esta nueva obra: “El verdadero triunfo sucede fuera de la cancha”.


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Pablo Ayala Enríquez
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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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