Sociedad

ReNacer Madre

  • Criando Consciencia
  • ReNacer Madre
  • Nadja Alicia Milena Ramírez Muñoz

A mí nadie me dijo que el agradecimiento más intenso se sentía cuando tus hijos se volvían locos de contento con los pequeños detalles del día a día.

Nadie me explicó lo fácil que se sonríe al ver unos hoyuelos, oler un bebé recién bañado, vestir a un Hulk por la mañana, aún después de dormir solo unas pocas horas.

Tampoco me dijeron lo mucho que cambiaba mi cuerpo, obligándome a verlo, respetarlo y conocerlo.

Después de ser para contener y crecer un alguien durante nueve meses, vuelve con más ganas de ser mío. Y entonces la lactancia, la exterogestación, la lucha entre la individualidad aprendida y la simbiosis necesaria. Fue fácil soltar eso. 

Nadie me lo dijo, yo lo descubrí, así también que mi cuerpo ofrecía el pecho aún antes que el bebé despertara; que mi leche se tiraba si cualquier bebé lloraba, que basta con dejar a dos hermanos solos donde nadie los vea para que vuelvan a ser los mejores amigos, que la ropa que se mancha puede volverse a usar para seguirse manchando, que las risas no cuestan y la maternidad por sí misma, no pesa.

Pesa la indiferencia social, la falta de criterio, las personas que agreden, insultan, ignoran y juzgan. Pesa tener que pedir empatía, salarios justos, conciliación laboral y que se reconozca al criar como el principal trabajo en el que se sustenta todo. 

Pesan la soledad, las sombras de las madres arriba de nosotras y la niña agazapada de nuestras infancias.

La maternidad no pesa, empodera y transforma. La sobrecarga de labores de cuidado es la que lastima y entierra a la mujermadre. 

La maternidad es una crisálida, no suave, sí abrigadora, que te resquebraja desde los cimientos mismos de la historia del linaje femenino de cada una de nosotras.

A mí nadie me dijo que amaría a la hija de otra mujer como a la mía propia. Nadie me dijo que recordaría siempre al bebé que fue pero no pudo ser, el primero, la estrella en el cielo. 

Que tendría ganas todo el tiempo de ser mejor, que la culpa me pesaría intenso, que la lucha por recuperar a la mujer bajo la madre 24/7 que soy es intensa y desafiante pero el equilibrio se presiente inmensamente satisfactorio.

Nadie me dijo, yo lo supe todo el tiempo desde el momento de parir, pero tenía miedo y lo oculté de mí misma un tiempo. 

Desde entonces renazco madre. Porque en el parto fui y vine y me traje un poco de polvo de estrellas para construir mi universo con ellos.

Para ellos.

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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