Sociedad

Estoy bien

  • Criando Consciencia
  • Estoy bien
  • Nadja Alicia Milena Ramírez Muñoz

Estoy bien, responde la madre que no ha dormido de corrido desde hace más de un año.

Estoy bien, asegura mientras su casa revienta de mugre y el bebé gatea sobre ella.

Seguiré bien, aunque pasó toda la noche atendiéndolo sola, porque decidió dar lactancia materna y está en brote de crecimiento, desde hace tres días despierta con los pezones doloridos, la espalda destrozada y un sueño que no la suelta en todo el día.

Tal vez, solo tal vez, puede que no me siga sintiendo tan bien a las 5pm, cuando el esposo me avise que va a tardar mucho más en llegar porque se van a ir directo del trabajo a un partido de futbol. 

Puede que no me haya podido bañar, que solo haya mordisqueado una manzana y olvidara beber agua en todo el día, pero nuestro hijo está fresco, limpio y en un área segura, mientras el resto de la casa es área de desastre.

Okey, no estoy bien. Admite por fin ante sí misma cuando su esposo llega a las 8pm directo al baño y ella apenas había logrado dormir al bebé, pero se despierta con los preparativos del progenitor.

No estoy bien, le grita mientras el bebé llora. No he comido, no he cenado, ni siquiera desayuné. 

No me he bañado en tres días, no tengo nada que ponerme que no esté duro de leche derramada, me duele la espalda, los pezones y tú, tú te permites irte a divertir pasando por encima de las necesidades de tu familia.

Él, atónito, sin poder creer que esa dulzura con la que se casó le esté hablando así, si solo salió a desestresarse sanamente.

De repente la mujer que siempre estaba bien se convirtió en una fiera, de esas que asustan, que supuran, que se arrastran con las fauces abiertas. 

La fiera camina hacia la cría, se la entrega en brazos y se mete a la regadera, él no alcanza echarse atrás.

Se ve el humo que sale por debajo de la puerta, se escucha el llanto, los gruñidos, el silencio cuando él le pregunta que hacer porque el bebé llora, porque ya se cagó, porque ya tiene hambre.

La fiera se encierra horas, días, años.

La fiera ya no sonríe si no quiere hacerlo, la fiera ya pasa al bebé de unos brazos a otros, la fiera ya lo deja llorar un poco mientras bebe agua, la fiera entiende, la fiera aprende, la fiera una vez tras otra sigue cansada, sigue triste, sigue rebasada, pero ahora la rodean mas fieras y el esposo de la fiera que ya aprendió a llegar temprano, a llegar con taquitos, a cargar a la criatura, a preparar baños largos, a levantarse por las noches.

La fiera saco las garras cuando debía y se enlobeció para criar criaturas muy fieras, pero también muy amadas por una madre que bebe, come, duerme y resiste en este mundo que le exige consumirse para criar a otros.

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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