Política

Dictadura de manual

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El pasado 19 de julio se conmemoraron 47 años del aniversario del triunfo de la Revolución Popular Sandinista, día en el que el Frente Sandinista de Revolución Nacional (FSLN) entró victorioso a Managua poniendo fin a la dictadura somocista en el año de 1979.

 Después de la celebración se instauró una Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional en la cual, Daniel Ortega Saavedra, iniciaría su periplo en el poder. En 1984 se realizaron las primeras elecciones populares de acuerdo con la nueva ley electoral y se eligió como presidente a Ortega. En 1990 perdió las elecciones frente a Violeta Chamorro miembro de la Unión Nacional Opositora. 

Ortega volvió a tomar la presidencia desde 2007 y no la ha soltado hasta nuestros días, es decir, ha monopolizado por un cuarto de siglo la presidencia de Nicaragua —más tiempo que los tres presidentes que conformaron la dinastía Somoza. Además, su esposa, Rosario Murillo fungió como vicepresidenta y ahora es la copresidenta del país. Por medio de reformas a la Ley Orgánica del Sistema Judicial, los copresidentes de Nicaragua, marido y mujer, dictador y dictadora tienen la facultad legal de nombrar directamente al titular de la Corte Suprema de Justicia y a los miembros del Consejo de Administración y Carrera Judicial —pueden tomar esas decisiones desde la alcoba matrimonial. 

Para legitimar sus planes tuvieron que despedir a varios cientos de funcionarios, es decir, realizaron una purga institucional. (Por cierto, la hija primogénita de Murillo, Zoilamérica Narváez Murillo, denunció a Daniel Ortega, su padrastro, por abuso sexual a los 11 años, la copresidenta dijo sentirse avergonzada de su primogénita y apoyó a su marido, pero esa es otra historia de la familia dictatorial). El 19 de julio pasado, en su discurso de celebración del aniversario, Ortega expresó a viva voz lo que ha venido construyendo desde hace décadas a ojos del mundo entero: no permitirá que se realicen de nuevo elecciones en Nicaragua. En noviembre del 2021, Ortega arrasó con los últimos comicios después de haber metido a la cárcel a sus principales opositores.

 Los nicaragüenses en el exilio no pudimos votar debido a reformas previas de ley: se prohibió votar desde el extranjero. Los resultados electorales fueron calificados como farsa por la Unión Europea y la Organización de Estados Americanos, entre otros. A pesar del fraude, las detenciones, —y la trampa a los ojos de todos— la postura de México se basó en los principios de no intervención y autodeterminación de los pueblos y envió a un representante a la toma de posesión. ¿Necesitábamos escuchar por boca del dictador lo que ya sabíamos desde hace años? El pasado 19 de julio las palabras textuales de Ortega fueron “Ya quisieran ellos ganar elecciones para hacer “reales” con las escuelas pero que se olviden, aquí no volverán a haber elecciones, no volverán a haber elecciones para que por ahí no intenten ellos atrapar el gobierno, atrapar el poder y vamos a trabajar con las asambleas nacionales y con las organizaciones correspondientes las leyes, porque hay que hacer las leyes que pongan un muro, un bloque a los golpistas, a los vende patrias y por mucha plata que le den los yanquis no podrán”

La dictadura Ortega Murillo ha exacerbado su cinismo: ha cambiado las leyes a modo, ha acabado con la democracia, destrozado la economía, disuelto más de cinco mil ONG´s entre ellas: Save the Children International, la Academia Nicaragüense de la Lengua (corresponsal de la RAE), la PEN International, organizaciones culturales, de músicos, de apoyos a la salud por considerarlas “golpistas y que han cometido traición a la patria”. Como escribió Carlos Fuentes en su novela La región más transparente “Las revoluciones las hacen hombres de carne y hueso, no santos, y todas terminan por crear una nueva casta privilegiada”. Los Ortega Murillo son dueños de Nicaragua.

No se necesitan más pruebas para demostrar que el gobierno nicaragüense ha construido —a ojos del mundo— una estructura a prueba de balas para perpetrarse en el poder, destruir las leyes y la democracia, la cultura, la música, la salud y sumir a su pueblo en la pobreza, la división y la desesperanza.


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Ligia Urroz
  • Ligia Urroz
  • Nicaragüense-mexicana de naturaleza volcánica. Transita entre la escritura, la música y el vino. Sommelier de vida. Publica su columna Desde el volcán los viernes cada 15 días en la sección M2.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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