Hay que reconocer que la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, tiene mucha, muchísima razón al expresarse que la 4T tiene miedo. Si no lo tiene en verdad debería tenerlo puesto que las cosas se le están yendo de las manos a la presidenta, a su séquito de aduladores y en general a los líderes de su partido. La cuestión del gobernador con licencia Rubén Rocha y demás involucrados en el affaire de narcopolíticos coludidos denunciado por el gobierno de Trump. No sólo tomó por sorpresa al gobierno de nuestro país, sino que lo hizo cimbrar con todo y su “segundo piso”, con riesgos que evidentemente conducen a por lo menos, perder algunas de sus gubernaturas y, peor tantito, la mayoría absoluta en la Cámara Baja que ya pinta con estar en riesgo. No es nada menor el tema para ellos, mientras que el cacique de Palenque debe estar más furioso que un león enjaulado.
Y no es para menos. Todo lo que López Obrador dice haber construido y planeado una y otra vez, podría quedar a la deriva si su movimiento empieza a perder el control político del país, o sea su obsesión fundamental para fincar y no la continuidad sino la perpetuidad. El golpe propinado al principal eje de conducción, o sea la seguridad nacional, y que hizo temblar hasta los cimientos al gobierno presente, cuando sale a flote que la estructura propia está contaminada de fondo, entre sus propios allegados e incondicionales. La verdad no sabemos cuáles son los alcances reales de tipo jurídico contra la gobernadora chihuahuense pero lo que es cierto es que no se trata de nada comparable con coludirse con los cárteles y participar directamente en sus delitos y crímenes. El asunto de Maru Campos solamente la ha hecho crecer en el ánimo de muchos ciudadanos, no así el de Javier Corral que, en su momento, correrá con la misma suerte en imagen pública que la de los Yunes y otros más.
Los primeros alarmados deben ser los morenistas. No atinan a dar por seguros los triunfos que sentían tan a modo. Y, claro, consecuentemente había que empezar por algo como, por ejemplo, empezar a realizar purgas internas entre sus connotadas figuras. ¿Quién se la cree con la remoción de Luisa María Alcalde en un momento tan crítico para su partido? Y lo de “Andy” López Beltrán, ¿fue una salida de la dirigencia morenistas por voluntad propia o de veras se la cree que de una diputación federal (que sin duda se le otorgará) escalará en la política hasta la gubernatura de “su” estado o hasta la presidencia?
Y la autopurga no se quedará ahí. De cualquier forma, Insunza perdió ya toda esperanza de convertirse en el candidato “natural” de su partido para suceder a Rocha. Vamos ya ni siquiera se ve como hecho que repetirán esos colores cuando nunca había vivido Sinaloa tanta violencia y ejercicio delictivo de sus gobernantes. De igual forma podrían quedar fuera de perspectivas y quizás hasta de las filas partidistas muchos otros que están en las listas negras tanto de Estados Unidos como de la propia presidenta. Habrá sin duda una lucha soterrada pero intensa en lo que resta del año y esto llevará inexorablemente a un virtual rompimiento entre lo que quiere el expresidente y su sucesora. Por ello otros buscarán cobijo en otras partes y algunas buscarán el cobijo que sirva de manto protector de la presidenta de este país. Vaya lío en que se han metido mientras se siguen viviendo toda clase de simulaciones como la de los llamados a comparecer en la fiscalía general de la República bajo el control presidencial y en manos de su aguerrida y fiel servidora Ernestina Godoy.
Lo más grave es que, mientras, el país entero sufre las consecuencias de las desmedidas ambiciones. Se simula en todo, en la realización de obras, la prestación de servicios, algunos tan fundamentales como la salud y la educación, las inversiones se efectúan en los llamados programas sociales que son una base, la más sólida, para la conservación del voto y la presencia ciudadana, además de que el león mayor, o sea el del norte que todo lo ve y actúa a conveniencia, tiene puesta la mirada en las acciones del gobierno mexicano para actuar, a su criterio y estilo, para conseguir sus propios objetivos. Si en Palacio se cree que la andanada que tumbó a uno de sus gobernadores consentidos, ya con esto se detiene, podría estar cayendo en el peor de los errores. Primero, Estados Unidos no cejará en esta causa y vaya que en ello hay unidad de criterios entre republicanos y demócratas que ya quieren participar en la lucha contra los cárteles y los narcopolíticos mexicanos, sobre todo en vías de sus ya no lejanas elecciones intermedias.
Del famoso tratado comercial hay un sinfín de dudas y ciertamente nada es tan color de rosa como lo pintan las autoridades federales. Y es en este punto donde la estructura económica nacional puede resquebrajarse ya que, sumado a otras acciones populistas (como la semana de cuarenta horas y otras) o los problemas ya generalizados de abasto de combustibles y control de sus precios, además de que cada vez corren peores noticias entre un cada vez más raquítico crecimiento económico (ya en el orden del uno por ciento), pues los líos políticos pasan a otro plano.
Mientras, en Morena seguro continuarán con sus purgas y cambios con sus comodines, como Luisa María y varios más, mientras que lo único que se ve es que algo está muy mal en el control y mando del país. Todo ello, para no hablar ya de un Mundial que ojalá resulte bien.