Política

El Manifiesto de Panamá: la oposición venezolana traza su hoja de ruta hacia la democracia

  • Columna invitada
  • El Manifiesto de Panamá: la oposición venezolana traza su hoja de ruta hacia la democracia
  • Miguel Carmena Laredo

En un momento que sus protagonistas califican como decisivo para el futuro de Venezuela, las principales fuerzas democráticas del país suscribieron esta semana en Ciudad de Panamá el denominado "Manifiesto por el Gran Acuerdo Nacional y la Transición hacia la Democracia de Venezuela", un documento que traza una hoja de ruta política para restaurar el orden constitucional en la nación sudamericana tras años de crisis institucional, económica y humanitaria.

La capital panameña, que ya en el pasado ha servido de escenario para negociaciones y diálogos de relevancia regional, volvió a jugar un papel protagonista en la política latinoamericana. Fue allí donde la líder opositora y Premio Nobel de la Paz María Corina Machado convocó a los representantes de la Plataforma Unitaria Democrática (PUD), a los movimientos agrupados bajo la Alianza Con Venezuela y a otras organizaciones civiles y políticas del espectro democrático venezolano.

El manifiesto fue presentado oficialmente el 23 de mayo de 2026 y formalizado en los días siguientes, con la adhesión expresa del presidente electo Edmundo González Urrutia, quien respaldó el documento a través de sus canales oficiales con un contundente mensaje de cohesión: "¡Estamos unidos!". Panamá, que reconoce a González Urrutia como el legítimo ganador de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, ofreció así no solo su territorio sino también su respaldo político al proceso.

El manifiesto parte de una premisa central: Venezuela vive, según sus firmantes, "la hora decisiva de su historia republicana". El texto reivindica el resultado de las elecciones del 28 de julio de 2024 como la expresión soberana e incontestable del pueblo venezolano a favor de Edmundo González Urrutia, y sobre esa base construye su propuesta política.

La estrategia que plantea el documento descansa en dos procesos simultáneos. Por un lado, el inicio de una negociación política "seria, firme y responsable" con el gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez. Por otro lado, la construcción de un Gran Acuerdo Nacional para la Recuperación de la República, una plataforma de consenso más amplia orientada a sentar las bases institucionales de una Venezuela democrática.

El manifiesto también expresa un respaldo explícito al Plan de Tres Fases propuesto por el gobierno de los Estados Unidos y anunciado por el secretario de Estado Marco Rubio, al que los firmantes califican como "un marco estratégico esencial" para la recuperación de la democracia en Venezuela.

Entre las condiciones que el documento establece para avanzar hacia una transición efectiva figuran la celebración de elecciones presidenciales libres y transparentes, la liberación de todos los presos políticos, la normalización del espacio cívico y político en el país y el desmantelamiento del aparato represivo y de los grupos armados irregulares que operan en el territorio venezolano.

Uno de los elementos más relevantes del manifiesto es la definición clara del liderazgo que conducirá el proceso. El texto establece que María Corina Machado asumirá la dirección directa de las negociaciones con el régimen interino, "en su rol de conductora del proceso democrático del país", siempre en coordinación con la Plataforma Unitaria Democrática y la sociedad civil organizada.

El manifiesto insiste con especial énfasis en que la cohesión de las fuerzas democráticas no es un objetivo retórico sino una condición operativa del proceso. El documento concluye con una declaración de compromiso colectivo: "Las fuerzas democráticas reunidas en Panamá asumimos un compromiso común ante la nación: actuar con unidad, cohesión histórica y sentido de urgencia para avanzar en la transición, restaurar la democracia y concretar la libertad en Venezuela".

Sin embargo, el gobierno interino de Delcy Rodríguez no ha anunciado una disposición formal a negociar en los términos planteados por la oposición, y la situación de los presos políticos, cuya liberación es una de las exigencias centrales del manifiesto, sigue siendo uno de los puntos de mayor tensión.

Lo que el Manifiesto de Panamá sí ha logrado, al menos en esta fase, es articular una propuesta unitaria con aval internacional, un liderazgo identificado y una hoja de ruta con objetivos concretos. Si ese capital político se traduce en avances reales sobre el terreno es la pregunta que Venezuela y la región tendrán que responder.


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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