Apoco más de 15 días para que se lleven a cabo los comicios del próximo 5 de junio en seis estados de la República, está claro que Hidalgo es la “joya de la corona”, y que tanto para el PRI y sus aliados, como para Morena y el Presidente, está en juego algo más que una gubernatura.
En los últimos días han visitado esa entidad personajes de ambos partidos a darle apoyo a sus candidatos. El morenista Julio Menchaca ha sido acompañado por figuras como las gobernadoras Claudia Sheinbaum, de la CdMx; Indira Vizcaíno Silva, de Colima, y Layda Sansores, de Campeche.
Mención aparte merece el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, quien también estuvo en diferentes eventos con Menchaca, aunque lo que todavía no queda claro si lo quería apoyar, o lo hizo para no dejarle el escenario a su contrincante en la carrera presidencial.
No cabe duda, Hidalgo es hoy por hoy el centro de atención. La candidata del PRI, PAN y PRD, Carolina Viggiano, también ha sido arropada desde las altas esferas de su partido, cuyo dirigente nacional, Alejandro Moreno, dijo que estarían de planta para darle acompañamiento.
Pero, ¿por qué tanto empeño en ganar Hidalgo? Lo que muchos opinan es que como se trata de una entidad donde el tricolor ha gobernado los últimos 90 años, eso le daría un golpe certero a la hegemonía del otrora partido invencible.
Para el presidente Andrés Manuel López Obrador es de suma importancia consolidar la Cuarta Transformación con miras al 2024, y en ese sentido es fundamental obtener la mayoría de los seis estados en disputa este año.
En su lógica, si pinta de “guinda” al país, será más fácil obtener un contundente triunfo electoral, aun con Claudia Sheinbaum de candidata, aunque para eso todavía falta porque el resto de los aspirantes también trabajan a marchas forzadas.
Ahí radica, según los analistas, la preocupación del Ejecutivo federal y por eso no se habla tanto de Aguascalientes, Durango, Oaxaca, Quintana Roo, ni Tamaulipas tanto como de la contienda hidalguense en el contexto nacional.
La parte más complicada de la campaña está por venir. Es muy probable que arrecien la guerra sucia y las descalificaciones personales, pero los candidatos no deben olvidar que los ciudadanos quieren escuchar propuestas serias en lugar de chismes de vecindad.
Miguel Ángel Vargas
miguelangel.vargas@milenio.com