Política

El costo del miedo

Treinta millones de pesos por hora: dimensione lo que eso significa, cuántas viviendas de interés social podrían construirse, cuántos policías podrían financiarse o cuántos hospitales podrían levantarse; si esos recursos se destinaran a que los más pobres emprendieran y salieran de la pobreza, el país tendría otra cara, pero esa cifra es, ni más ni menos, lo que se pierde por la delincuencia, esto es lo que nos cuesta a los mexicanos el crimen en 13 años.

Entre 2012 y 2024 el país perdió ni más ni menos que 3.59 billones de pesos, según un análisis construido a partir de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de la Seguridad que año con año levanta el Inegi. La tendencia es sostenida y, peor aún, ascendente. El costo anual del delito pasó de 215 mil millones en 2012 a más de 364 mil millones en 2024. Un incremento cercano al 70%.

La mayor parte del daño no está en los hechos espectaculares, sino en lo cotidiano, el impacto económico más severo proviene de pérdidas patrimoniales como robos, fraudes y extorsiones; estas últimas, en particular, se han consolidado como un lastre para la sociedad pues no terminan con el responsable en prisión, las extorsiones persisten incluso desde la cárcel.

Entre 2012 y 2024 las pérdidas patrimoniales derivadas del delito sumaron 2.29 billones de pesos aproximadamente y este componente equivale cerca de 64% del costo total del crimen en el país, es decir, dos de cada tres pesos del impacto económico del delito corresponden a dinero o bienes que las víctimas reportan haber perdido.

Pero además la salud de los mexicanos también ha sido impactada por la delincuencia pues los gastos médicos derivados de la violencia crecieron 86.6%, la factura que se le pasa a los ciudadanos no es solo económica, también se paga con bienestar físico y mental. Y ese costo, aunque menor en proporción, es el que más rápido crece. La señal es clara: más violencia implica mayor presión sobre los sistemas de salud y las economías familiares.

Comparar estas pérdidas con el gasto público permite dimensionar el problema, si se mide el tamaño de las pérdidas estas equivalen a más de cinco años completos del presupuesto de programas sociales o a más de doce años del gasto federal en seguridad, sí, ese que se exige cada día y, aunque resulte incómodo admitirlo, el país invierte en combatir el delito mucho menos de lo que el delito le cuesta a cada mexicano.

Dicho en términos financieros el crimen no solo es un problema de seguridad, es uno económico de escala nacional ya que representa alrededor del 1.1% del PIB cada año que a la postre se traduce en una sangría constante que limita crecimiento, inversión y bienestar.

Lo más valioso que tenemos es la vida y después la salud, el impacto directo de la delincuencia está golpeando en estos dos frentes a todos. Lejos de las cifras que hablan de reducciones, lo que hoy se necesita es certeza: que para vivir seguros no tengamos que invertir más allá de una buena chapa para dormir tranquilos.


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Miguel Ángel Puértolas
  • Miguel Ángel Puértolas
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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