Política

Notas sobre verdad y justicia

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Estamos tan acostumbrados a las fallas en la justicia que, si ésta parece acercarse, somos capaces de conformarnos con asomos que eventualmente diluyen la verdad. Es tal el embate de las estructuras de corrupción, que les permitimos sobreponerse a su consecuencia más grave: la crisis de derechos humanos que permanece en México.

Frecuentemente tomamos la animosidad de políticos y gobernantes mexicanos hacia la corrupción como consecuencia de un sistema descompuesto. También es su causa. Dualidad de condiciones que refleja la profundidad del abismo.

La mentira, la corrupción, la manipulación y la violencia son destructores de la vida pública, del Estado y de su sobrevivencia. En menor o mayor medida, dichos elementos coinciden en las figuras que sumergieron a este país, desde hace más de una década, en la sinrazón de la violencia institucionalizada. Sin embargo, colocar en una misma escala los factores que mantienen la realidad mexicana es abrir la puerta a la injusticia del olvido.

Cuando las estructuras de poder vulneran los derechos humanos siempre habrá corrupción, pero decidimos darle más atención a la corrupción que a los derechos humanos. A pesar de la relación, algo está podrido en una sociedad que desplaza de sus angustias a las víctimas de la barbarie. Gobiernos, medios, y eso que entendemos como opinión pública, repetimos una fórmula irresponsable.

En el caso Duarte escribimos y hablamos sobre cuentas de banco y lo hicimos menos acerca de los cuerpos que helicópteros arrojaron en la barranca, La Olímpica. Nuestra indignación no tiende a compartirse entre la opulencia criminal y la criminalidad más amplia. Con la detención de García Luna el camino se torna similar.

Los alcances de la justicia son producto de acciones políticas, pero, a su vez, la política, que en su naturaleza categoriza el uso de verdades, puede perder noción de la escala de jerarquías entre lo nocivo.

Hablar de justicia es ocioso sin jerarquizar los males que destruyen a las sociedades. Justicia sin verdad es una frase de conjugación imposible; un sinsentido que alimenta los vacíos retóricos con los que cualquier gobierno intenta subsanar sus carencias. En la búsqueda de la verdad no podemos conformarnos con descubrir el enramado de la corrupción, sin darle peso a la verdad que ha convertido a miles en víctimas.

Alrededor de la estrategia de combate al crimen organizado, no tenemos derecho a minimizar la inefable cantidad de vidas destruidas. Los derechos humanos son una interpretación jurídica y moral de la dignidad. El pendiente sigue y con el tiempo se recrudece.

Sería de un error gigantesco creer que con la detención del personaje que hoy simboliza el deterioro de la política nacional, ha desaparecido la condición que permitió su estrategia: la indiferencia a las víctimas frente a otros elementos de la criminalidad. Perder atención en las consecuencias sobre los derechos humanos termina por darle legitimidad a lo inadmisible.

Aún con el enojo provocado por el engaño, la corrupción, y el evidente resultado de aquella estrategia, aún sin el símbolo de la bestialidad, ésta sigue sin extirparse de un país donde los derechos humanos son disociados de la tragedia. 

@_Maruan


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Maruan Soto Antaki
  • Maruan Soto Antaki
  • Escritor mexicano. Autor de novelas y ensayos. Ha vivido en Nicaragua, España, Libia, Siria y México. Colabora con distintos medios mexicanos e internacionales donde trata temas relacionados con Medio Oriente, cultura, política, filosofía y religión.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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