Política

La fragilidad del error

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De cuál soberanía se puede hablar en un país donde la libre determinación está sujeta a los antojos de la violencia. La hipocresía reina cuando ni el asesinato a manos de las Fuerzas Armadas es suficiente para rechazar un actuar donde la muerte y el espionaje pasan a nota de segundas. Es grave olvidar que los instrumentos del deterioro se arraigan al poner en duda el entorno democrático.

Me cuesta compartir el optimismo de algunos sobre el pronunciamiento de la Suprema Corte acerca de la abierta inconstitucionalidad en la modificación a las leyes en materia electoral. Tengo ánimo de equivocarme.

En un sistema como el nuestro, donde lo legal y sus tangentes paralegales tienen pesos similares, la contradicción constitucional no es suficiente para asegurar el desecho. La relación con las leyes en México es susceptible a tantos elementos de coerción, que asegurar venturas pide confiar en la ética que más de un ministro ha depreciado.

A pesar de marchas y editoriales, buena parte de los actores políticos siguen actuando como si estuviésemos frente a una modificación más y con posibilidad de corregirse fácilmente en siguientes administraciones.

Las opciones estrechan los márgenes de convivencia. Si la Corte terminase por avalar los cambios a la ley, elevar la disposición a la confrontación se convierte en la única vía de expresión ciudadana. Gracias al síndrome de Estocolmo que habitan los partidos opositores como secuestradores de sí mismos, una inmensa responsabilidad guarda cada uno de ellos en su incapacidad por capitalizar la vulneración al orden democrático.

Inventariar en la normalidad el recorrido de las intenciones de Palacio para dejar en el poder Judicial la definición de su constitucionalidad, evade la obligación a gobernar dentro de la ley fundamental del país. Desde un principio.

Quien asuma la posibilidad de definir las reglas de competencia entre partes desde la perspectiva de sólo una de ellas, no solo ignora la naturaleza de cualquier democracia medianamente moderna sino hasta la de una cascarita.

Nos acostumbramos a lo primario. La venta de la esperanza como una forma de gobierno alejó todo intento racional de hacer política y reforzó lo sobresimplificado. 

Maruan Soto Antaki

@_Maruan
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Maruan Soto Antaki
  • Maruan Soto Antaki
  • Escritor mexicano. Autor de novelas y ensayos. Ha vivido en Nicaragua, España, Libia, Siria y México. Colabora con distintos medios mexicanos e internacionales donde trata temas relacionados con Medio Oriente, cultura, política, filosofía y religión.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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