En diciembre de 2004 el escritor Heriberto Yépez escribió que la ciudad de Tijuana se había reconocido orgullosamente corrupta cuando eligió a Jorge Hank Rhon como su presidente municipal.
Militantes y dirigentes de Morena se encuentran hoy en la antesala de una decisión muy parecida: o se reconocen orgullosamente corruptos y cargan en hombros a Rubén Rocha Moya, o bien se deslindan de él y lo entregan a la justicia para que sea investigado y eventualmente juzgado.
El todavía gobernador de Sinaloa es indefendible. Por indolente no lo quiere nadie en su estado y por corrupto apesta todo lo que toca.
El próximo domingo 3 de mayo se celebrará un congreso político muy importante para Morena. Ya no será tema principal de agenda la elección de su nueva líder nacional. La fiesta que estaba preparada para cargar en hombros a Ariadna Montiel se ha vuelto irrelevante.
En su lugar, el partido oficial deberá responder con contundencia a la provocación lanzada ayer por Rocha Moya a través de sus redes sociales. Ahí advirtió a sus compañeros de partido que la acusación formal del juzgado sur de Nueva York emitida en su contra significa un ataque que va más allá de su persona, porque, según él, se trata de una amenaza contra el movimiento de la llamada cuarta transformación, “contra sus emblemáticos liderazgos”.
¿Será realmente así? Este mensaje, típicamente mafioso, lo que en realidad quiere decir es que, si Rocha cae, con él van a caer muchos otros corruptos amigos y aliados suyos.
Toca ahora a Morena elegir si es orgullosamente corrupta, a la imagen y semejanza de Rocha Moya, o si se deslinda de esa corrupción y con ello salva al movimiento de sus peores personajes.
De acuerdo con todas las encuestas, durante el último año el partido guinda ha perdido mucha aceptación popular. Hoy apenas alcanza el 34 por ciento de las preferencias electorales. Esto se debe a los Rocha Moyas, a los Adán Agustos López, a los Bermúdez Requena, a los Farías Laguna y a toda esa fauna que ha abusado sin límite de la sociedad mexicana.
Si el domingo, la mayoría en ese partido vota por sus corruptos, habrá al mismo tiempo firmado su derrota definitiva. En cambio, si purga de entre sus filas a estos personajes siniestros, el recuerdo de la honestidad valiente volverá a tener un lugar en el ideario morenista.
Zoom: orgullosamente corrupta o valientemente honesta, ¡he ahí el dilema!