Política

Demostrar la obscenidad

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Son muchas las formas de complicidad en la anulación al derecho de existir, insumos imprescindibles para la confianza y eficacia en la vocación represora de algunos gobiernos.

Pasan ya cuatro meses desde el asesinato de Mahsa Amini en Irán, uno de la prohibición a las mujeres afganas de cursar la universidad y cerca del año hacia su educación secundaria. Un millón de niñas quedó fuera de las escuelas.

La magnitud de las respectivas protestas no es el tema de análisis, con el tiempo todas merman. Es su continuidad. Es la violencia de los Estados en su contra.

Los métodos del terror son tan eficaces como parecidos. Como ocurre en Siria con el Mukhabarat —policía secreta—, infiltrados en las universidades iraníes provocan a estudiantes, se hacen pasar por pares e incitan discusiones sobre los ayatolas. La vigilancia entre cuerpos del orden depende de sus respuestas.

Los arrestos no sólo ocurren durante las marchas. Cerca de quince mil. Hay detenidos frente a sus casas, bajo golpes y amenaza de llevarse a familiares.

Heridos de la represión evitan ir a hospitales, ahí la policía también acude para detenerlos. Algunos manifestantes se esconden. Un chico de dieciséis años murió desangrado en su recámara.

En Irán, cada arresto tiene el fantasma de la tortura y de la violencia sexual. En ese, el país de sus buenas costumbres. Inmersiones en agua helada, cortes con navajas, choques eléctricos y quema de dedos con encendedores.

Médicos, sobre todo en la región kurda, donde se mantiene el mayor número de protestas, se organizaron para dar atención en secreto. Intercambian materiales de curación. Si los compran o llevan de sus lugares de trabajo se convierten en sospechosos. En las carreteras, retenes de las fuerzas policiales revisan sus vehículos. Cierta cantidad de vendas facilita el seracusados de terrorismo.

Los colgados en grúas le funcionan a Teherán.

Decenas están hoy sentenciados a muerte, más de quinientos han sido asesinados —unos setenta menores—.

Ninguna capacidad coercitiva es suficiente por sí misma, siempre cuentan con el silencio, la indiferencia, inacción o costumbre ante la violencia. Irán y Afganistán no son únicamente ellos, como un reflejo del estado del mundo.

@_Maruan

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Maruan Soto Antaki
  • Maruan Soto Antaki
  • Escritor mexicano. Autor de novelas y ensayos. Ha vivido en Nicaragua, España, Libia, Siria y México. Colabora con distintos medios mexicanos e internacionales donde trata temas relacionados con Medio Oriente, cultura, política, filosofía y religión.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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