Una parte de nuestra historia es la de la vida privada, la que se da en el hogar, el refugio de todos nosotros. En esa casa aprendimos a conocer nuestros alimentos diarios: las comidas tradicionales, las galletas de la abuela, las tortillas de harina, las semitas, el machacado con huevo, el pan francés con frijolitos y queso fresco, las mermeladas y ates y muchos otros platillos que nos remiten a la casa. El remanso de paz y de amor es el hogar en donde se comparte en comunión y en familia la comida de cada día. ¿Cómo olvidar una sopa de fideo con un poco de chorizo? ¿o una tortilla recién hecha en el comal o la salsa de chile hecha en molcajete?. Sí, nuestra comida coahuilense es sencilla por nuestra propia geografía y cocinamos de acuerdo a lo que la tierra nos da. Imposible la comparación con otros estados que por su tierra son ricos en productos como Veracruz, Chiapas, Oaxaca, Puebla, Yucatán entre otros. No, nuestra tierra es austera y su gente ha sabido sacar provecho de lo que nos da y a elaborado riquezas culinarias.
Dentro de los “papeles de familia” se encuentran los recetarios de las abuelas y las mamás que se preocuparon por consignar las recetas de familia que dan cuenta de una historia privada, pero también de una región y de un Estado, en este caso de Coahuila.
En mi libro “Recuerdos y sabores de la Comarca Lagunera” editado Por la Secretaría de Cultura de Coahuila, Soriana y Cimaco (2014) retrato a la región lagunera: Durango y Coahuila con sus productos típicos, sus fiestas tradicionales y las recetas de los inmigrantes que llegaron a estas tierras de otros estados y del mundo. El libro lo pude hacer gracias a la generosidad de amigos que me confiaron sus recetarios de familia. En esos recetarios encontramos los modos de vida de nuestra comunidad lagunera y coahuilense.
Por años me he dedicado a coleccionar recetas, me interesa la gastronomía coahuilense; en ese buscar y encontrar he tenido el apoyo y la generosidad de muchas familias que me han confiado sus tesoros familiares para el estudio de esa rama tan importante de la vida privada que es la gastronomía.
Le agradezco a María Elena Santoscoy, Ricardo Anaya Pinoncelly, Malena Luengo González Domene, Connie Ortiz de Anhert, Carlos Flores Revueltas, Luz María Carrillo Orúe de Russek ( mi comadre querida, hoy en un lugar mejor), Jossie y Celia de Iriarte y muchos otros que han contribuido al rescate de nuestra historia culinaria. Bien por el rescate de nuestra historia de La Laguna y de Coahuila.
mary_saldana2002@yahoo.com.mx