Las limitaciones que se forman en la conducta son mentales, Hay muchas expresiones que en nuestro país lo revelan: “no se puede”, “siempre lo hemos hecho así”, “el que nace para maceta…”, “la mujer al metate”, “el jefe nunca se equivoca”.
Las canciones del popular Chava Flores estereotipan al mexicano al que no le concede posibilidades: “A qué le tiras mexicano”, “tomador y parrandero víctima de las decepciones” y últimamente se hizo familiar la figura del florero que pretende retratar la inutilidad de figuras políticas sin intervenir o no se lo permiten.
A estas limitaciones se le suele llamar paradigmas, que significan el encasillamiento de la mente que no se atreve a desafiar, invitado a la persona a seguir la corriente, adaptarse a la situación y a la cómoda posición de callar y aceptar, como cuando hay proposiciones de mejoras en un sistema y el jefe las rechaza al decir que “aquí siempre se ha hecho así y ha dado resultados”, rechazando las ideas nuevas y de antemano, la práctica del ensayo-error.
Al parecer, la mentalidad femenina está más propensa a aceptar las autolimitaciones . En un homenaje a la heroína mexicana Josefa Ortiz de Domínguez celebrado en Morelia cuando fungía como secretaria de Desarrollo Social Josefina Vázquez Mota, dijo que “en pleno siglo XXI todavía hay zonas de intolerancia que quieren limitar a las mujeres al trabajo doméstico y al cuidado de los hijos, gran misión pero no la única”, idea que prevalece en mentes “machistas”, que pretende reducir a la mujer como objeto, a la que se le exige docilidad, silencio, trabajo doméstico rudo y esmerada crianza de los hijos.
En esas mentalidades la opinión de la mujer no cuenta, está marginada de los negocios y de intervenir en asuntos de familia, sin posibilidades de tomar decisiones “porque el señor se puede molestar”. Ceden porque es el proveedor.
Afortunadamente ya se ha abierto en nuestra sociedad el campo para ellas, pero ha sido a base de “empujar y demostrar”; las universidades tienen cada vez más matrícula de ellas y llegar a ocupar puestos de responsabilidad, forman asociaciones empresariales, culturales y científicas, dirigen negocios y escuelas, con mayor énfasis participan en política y desempeñan cargos de elección popular.
Son mujeres que nacieron para romper los paradigmas, y gracias a ellas la sociedad crece, se desarrolla y da ejemplo sobre todo a las niñas, que les evitan ser “objetos decorativos” dedicadas al consumo, todo lo que han requerido es tomar conciencia de su valer y de sus capacidades, pero seguir estudiando, alternar con “los que saben” y aprendan no a competir con el hombre, sino complementarse para formar equipo, no temer competir , sino a su posible incompetencia y así lograr romper techos de cristal.