El jurista y servidor público José Campillo Sáenz presentó una conferencia el 5 de diciembre de 1995, en las instalaciones del Instituto Nacional de la Administración Pública; llevó por título “La Deontología del Servidor Público”. Con su prosa fina, recapituló la importancia jurídica y moral que recae en dicho funcionario. A través de un exhorto a la dignidad, la transparencia y el apego a la ley, el maestro hizo hincapié en el orgullo que debe significar para el servidor público el trabajo que lleva a cabo para la comunidad a la que pertenece. Aquí, el enunciado que bien valdría el propósito de quienes trabajamos en el servicio público de cualquier nivel, tenerlo presente durante todos los días en que estemos en la función de servir:
1.- AMA Y ASUME COMO TUYOS LOS FINES DE TU ACTIVIDAD, porque está destinada al servicio de tu país y a la realización y salvaguarda de los valores fundamentales de la convivencia humana. 2. CUMPLE Y HAZ CUMPLIR LA LEY. En un estado de Derecho, los servidores públicos sólo tienen las facultades que la Ley les concede y están obligados a cumplir con los deberes que les impone. 3. SÉ LEAL. Al aceptar el cargo de servidor público has contraído un compromiso con la colectividad y contigo mismo. El país espera que respondas a la confianza que en ti ha depositado. 4. SÉ PROBO. La probidad es rectitud de ánimo, hombría de bien, integridad, honradez en el obrar. La sociedad espera rectitud en tus acciones e integridad en tu conducta. 5. SÉ VERAZ. La veracidad es el fundamento de la confianza en las relaciones humanas. Sé veraz con tus superiores, con la colectividad y con los particulares. La mentira, la simulación o el engaño destruyen la confianza. 6. SÉ EFICIENTE. Pon en tu trabajo la mayor diligencia y empeño. De lo contrario, estarás defraudando a la sociedad que te otorgó su confianza. 7. SÉ DISCRETO. No reveles los secretos que conozcas con motivo del desempeño de tu encargo ni te aproveches de la información que tengas para tu beneficio personal o de tus allegados. 8. SÉ IMPARCIAL. Tu condición de servidor público te obliga a servir a todos por igual, sin discriminaciones, sin favoritismo por motivos personales y sin distinciones, etc. 9. NO ABUSES NUNCA DE TU AUTORIDAD. El poder se te ha dado para servir y no para oprimir, amedrentar, vejar o abusar de los demás. Respeta y haz respetar los derechos humanos y la dignidad intrínseca de cada persona. 10. SÉ CORTÉS Y COMEDIDO. Sé cortés y comedido en tu trato con tus superiores, con tus iguales, con tus subordinados y con los particulares. Parece que el señor Campillo sigue lanzando dardos desde el más allá, pues el usuario de los servicios se sigue quejando de los servidores que están allá... Para servirle...