Hablábamos de que en la mayoría de los casos, llegan a ser problemáticos los equipos de campaña, pero el consultor está para eso, para aportar experiencia y una distancia crítica que le permita al candidato tomar buenas decisiones a fin de encabezar una campaña capaz de emocionar e inspirar a los electores para poder ganar.
-Dices que tienes 20 campañas, ¿Cuál sería tu nivel de triunfo en las próximas elecciones?, ¿Cuántas es suficiente?
-Con lograr lo de 2018, me doy por bien servido. Ese año tuvimos una efectividad de más del 80 por ciento. Hay campañas que definitivamente no se pueden ganar, con independencia de tu capacidad o esfuerzo, del buen candidato con que cuentes; un candidato que arranca con menos de cinco puntos de preferencia, la tiene muy difícil. Se puede lograr la hazaña y lo hemos hecho, pero hay cuestiones que no dependen de ti, sin embargo, cuando las condiciones están dadas, la magia sucede. Javier Corral empezó 26 puntos abajo y ganamos por 10 puntos de diferencia sobre nuestro más cercano competidor, por cierto, el oficialista; con Alfredo del Mazo, empezamos en segundo lugar, la que empezó en primero fue Josefina Vázquez Mota, la mandamos al cuarto. O sea, sí se construyen hazañas, sí podemos contar nuestra propia historia, pero tienen que haber condiciones mínimas también; los partidos deben ser competitivos; las sociedades tienen que estar de alguna manera maduras para estos procesos, pero sí te diría que el nivel de eficacia de mi despacho está por encima del 80 y cerca del 90 por ciento.
-Muy bien, pues yo agradezco a Marco Sifuentes, el tiempo que se tomó de platicar con nosotros, de darnos a conocer, aunque sea por encimita, cómo funcionan las consultorías y la estrategia política. Muchas gracias por participar.
Y yo le agradecí a él.
Para llevar:
En Guadalajara, la elección se pone buena.
Lo que está en juego es la continuidad del alfarismo o el camino al ostracismo.
El PAN tiene a su mejor candidato en muchos años, pero a la misma dirigencia que lo mantiene sumido y secuestrado, enajenado y sometido a la voluntad del arrogante y malcriado de Enrique Alfaro.
El PAN va una vez más por su regiduría y punto.
El PRI no trae nada y los demás no pintan.
El único que puede darle pelea al tiranuelo es Lomelí, un tipo sencillo, cercano y que cae bien, mucho mejor que el bateador emergente que trajeron de Zapopan para decir que aquí va a hacer lo que allá no hizo.
El margen está cerrado. Lo cierto es que en caso de ganar Lomelí, no pierde Lemus, pierde Alfaro y todo lo que representa.
Lomelí tiene ante sí la oportunidad de hacer historia y mandar a su casa al alfarismo, bajarlo de la contienda presidencial, a la cual creen tener boleto comprado.
Lomelí está a punto no solo de ganar para Morena, sino de hacer efectivo el voto de castigo de muchas y muchos jaliscienses agraviados por un Alfaro pretencioso, autoritario y majadero, que no ha podido con la inseguridad en el estado, que usó la pandemia para efectos propagandísticos, que endeudó a Jalisco y que representa todo lo que como candidato a gobernador tanto criticó.
Marco Sifuentes
ceo@mkf.mx