2 Desconfíe de sus amigos. La segunda ley de Robert Greene nos dice que no debemos confiarnos de los amigos porque suelen ser envidiosos e irrespetuosos y terminan traicionando.
Dice también que de vez en cuando es bueno apoyarse en los enemigos, pues al no tener un vínculo emocional con ellos, suelen ser más útiles y leales.
Y remata diciendo: “si no tiene enemigos, busque la forma de creárselos”.
López Obrador ha entendido a la perfección esta ley. Ha identificado con claridad a sus enemigos y echa mano de ellos cada que lo necesita y éstos, encantados, le hacen el caldo gordo estableciendo la litis y una dialéctica interminable.
Respecto a los amigos traidores y envidiosos tampoco faltan en la viña política del Señor.
El conocido “fuego amigo” es el pan de todos los días en todos los partidos y rincones del país.
En MORENA fue la constante de sus procesos internos.
En el PAN veremos sus mayores alcances en los próximos meses que se renueva su dirigencia nacional.
En el PRI, ni qué decir, belicoso y bravucón en el discurso y subordinado y dócil en cada elección donde le entregaron sin chistar al Presidente los estados en que gobernaban, al grado de que ya nomás les quedan tres. Y los tres los van a perder antes del 2024. Ya veremos.
Respecto a los amigos traidores y envidiosos tampoco faltan en la viña política del Señor
Los “amigos” son también los responsables de las tragedias acaecidas en muchas campañas políticas, pues terminan ocultando información, vendiéndola o traicionando a sus jefes, aliados y compañeros de partido o coalición, como le sucedió a Morena en San Luis Potosí y Jalisco, así como al PAN en San Miguel de Allende.
Resultados sorpresivos, jamás registrados en ninguna encuesta, que coinciden con la mala cobertura de casillas y una movilización deficiente de simpatizantes, lo que deja la triple tragedia de la derrota, la traición y la duda.
Hay también traidores y envidiosos en los propios equipos de campaña y en las firmas de consultoría.
Gente que va de aquí para allá, llevando y trayendo información, comprometiendo secretos profesionales y vendiéndose al mejor postor.
Luego de ahí salen celebrando victorias que no tienen nada que ver con ellos, buscando sorprender a algún iluso contándole cuentos y hazañas ajenas.
Lidiar con semejantes impostores no es fácil, porque se suelen alimentar y engrandecer de la atención que les obsequien sus anteriores amos. Viven pues de la mentira y el engaño, pero tarde o temprano son sorprendidos por su falta de capacidad, pericia y profesionalismo y terminan buscando a alguien más para ver cuánto tiempo se deja engañar.
El arte de la política y lo que hacemos quienes acompañamos a los actores principales de esta actividad, requiere además de compromiso y lealtad, un gran carácter, el cual solo se forja a base de trabajo, efectividad y consistencia.
En este oficio solo algunos llegan hasta la cima y son pocos los que se mantienen, y menos aún los que lo hacen el mayor tiempo.
Por eso no creo en los amigos dentro de la política y sospecho de quienes te quieren hacer sentir que lo son en este mundillo plagado de intereses, egocentrismos y la más enfermiza envidia que pueda albergar el alma humana. _
Marco Sifuentes
ceo@mkf.mx