Conozco personalmente a casi todos los personajes políticos neoleoneses vigentes y de los últimos años, empezando por el ex gobernador Fernando Canales Clariond, con quien compartí el año antepasado varias reuniones en torno a la campaña de Manuel Gómez Morin por la presidencia nacional del PAN.
También ex secretario de Economía y de Energía en el sexenio de Fox, Canales, como buen regio, es un hombre franco, sensato y de honesta apariencia. Tuvo la enorme virtud de ser uno de los primeros gobernadores de oposición, antes de que la hegemonía priista fuera derrotada a nivel nacional, sin embargo, al igual que Pacho Barrio en Chihuahua y Patrón Laviada en Yucatán, no pudo lograr la continuidad, aunque prevalece el debate sobre quién realmente pierde una elección cuando detenta el poder, el gobernante que no satisfizo las expectativas, el candidato de su partido, incapaz de llenar el espacio o ambos.
Imposible dejar de sentir hilaridad y alegría cuando se está cerca de Adalberto Madero, conocido en el mundo de la farándula política como Maderito, quien fuera un estoico senador de la República, afable y bromista, batallando siempre para pronunciar la r, lo que a muchos confundía haciéndolos dudar de su inteligencia, la que otros le atribuyen de sobra, pues como alcalde de Monterrey, aseguran, salió literalmente “rayado”.
Al polémico Mauricio Fernández no lo conozco en persona pero sí por sus obras, entre ellas, unas colecciones museísticas para las cuales siendo alcalde dispuso algunos recursos, terrenos y contratos, que la ley no precisamente avalaba, con tal de montarse sus propios museos con cargo al bolsillo de los sampetrinos, lo que le ganó tremendo pleito con su sucesor, con quien después llegó a un acuerdo que no todos vieron bien, pero tampoco todos vieron mal. Aún así, se la bañó el huerco.
De ahí también, de San Pedro, conservo buena impresión de Fernando Margáin, quien fuera su alcalde y también senador por ese estado, al igual que Lydia Madero, aunque ella no de mayoría.
A las hermanas Rebeca y Tatiana Clouthier las conozco también, más a la primera que a la segunda, de Rebeca conservo buenos recuerdos, de cuando era líder estatal del PAN, aunque en su última incursión como candidata me pareció que perdió su encanto y simpatía, mientras que su empoderada hermana ha dejado mucho que desear con sus controversiales dichos y posturas al más puro estilo de la 4T.
Por alguna razón, no se me pega el nombre del señorcito milenial, senador por MC y connotado influencer, ni la gana de “guglearlo” para escribir su nombre. A este muchacho tampoco lo conozco, será por eso que no tengo una buena impresión de él.
Últimamente, a petición de la alcaldesa de Aguascalientes, Tere Jiménez, conocí a Víctor Fuentes, senador panista por Nuevo León, y quien fuera como ella alcalde y líder estatal de Acción Juvenil, el otrora brazo fuerte y sementera de liderazgos del PAN, tales como el propio Felipe Calderón, César Nava y algunos otros que en su tiempo mantuvieron encendida la flama de la “esperanza presente”, aunque esos eran otros tiempos.