Sociedad

“No me corrija”, dijo la Corregidora

  • Columna de Marco Sifuentes
  • “No me corrija”, dijo la Corregidora
  • Marco Sifuentes

Nunca antes, una elección intermedia había resultado tan importante como la que tenemos en puerta a nivel federal. El gradualismo con el que el régimen priista fue perdiendo y, consecuentemente, cediendo posiciones en los municipios, estados y cámaras fue percibido con cierta naturalidad, de manera que cuando por primera vez perdió la mayoría en el congreso, se fue adaptando a su nueva realidad, negociando con algunos líderes opositores su agenda de gobierno a cambio de aquellas reformas que nos llevaron al modelo democrático e institucional que teníamos hasta antes de la llegada de Ya sabes quién.

Entre esos líderes se encuentra el polémico abogado y político queretano Diego Fernández de Cevallos, quien abrió camino, no sólo al PAN y a la oposición en general, sino a la transición misma, al sacar adelante, aunque de manera transitoria, la modificación al artículo 82 de la Constitución, que impedía a los hijos de extranjeros ser elegibles a la presidencia de la República y que, años después, luego de haberlo intentado él mismo, le permitió llegar a Los Pinos a Vicente Fox, tras siete décadas de hegemonía priista.

Diego, de alguna manera, al igual que Ricardo Anaya y Pancho Domínguez, cada uno a su modo y sin pretender caer en estereotipos, representa a una sociedad queretana liderada por su clase media, ya desde los tiempos de la corregidora doña Josefa y, 100 años después, cuando en su capital sesionara el Constituyente de 1917.

Querétaro se erige en una especie de estado modelo, donde los hastiados “chilangos” quisieran vivir, y en lo que la mayoría de los estados y ciudades, excepto Jalisco y Guadalajara, por supuesto, quisieran convertirse.

Querétaro goza de los más altos niveles educativos, económicos, sociales y políticos de México.

La sociedad queretana tiene conciencia de sí misma y de su envidiable estatus, lo que la hace más demandante que el promedio a nivel nacional.

La alternancia es bien conocida por los queretanos, quienes no rigen su voto en función de una sola variable, sino que ya han dado muestras de que aun aprobando el desempeño de su gobernante en turno aspiran a más, como lo demostraron hace apenas cinco años al prescindir de un PRI con el que se sentían satisfechos y regresar al PAN.

Y qué tiene que ver todo esto con lo que pase en 2021 a nivel nacional, pues eso, que Queretaro es el único estado donde hoy por hoy el PAN podría dar la pelea, sin embargo, como lo demostrara Darwin, los seres vivos evolucionan, las sociedades también, incluyendo la mexicana.

Lo que es hoy, aunque consecuencia de lo que fue ayer y causa de lo que será mañana, no es ni lo último ni lo primero.

El PAN debe comenzar a planear, programar, convocar  y liderar a todos aquellos a quienes no les late el modelo 4T, para estrenar una nueva mayoría legislativa en 2021 o, al menos, poncharle las llantas a la aplanadora de Morena en San Lázaro, requisito indispensable para pensar seriamente en una posible transición en 2024 o resignarnos a las imperdibles mañaneras per in saecula saeculorum.

El PAN Querétaro es clave en este proceso. Y lo sabe. 


marcosifuentes@mkf.com

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