Cuentan de un político cuyos pensamientos estaban en algún otro lado cuando cerraba su discurso refiriéndose a un congreso “de piernas abiertas”, sustituyendo con éstas las puertas del recinto que lo acogía.
Así me pasó en mi entrega anterior, cuando me referí al emblemático parque Tangamanga de la capital potosina, como “Tanga Manga”, seguramente, despistado por las próximas vacaciones y confundido entre la playa y la montaña, lugares tan excluyentes uno del otro, como las prendas referidas.
Lo cierto es que Tangamanga significa “Lugar entre estacas”, en alusión a aquellas que se usaban para delimitar las propiedades mineras en la época virreinal.
También es cierto que el Parque Tangamanga, con 400 hectáreas de extensión, supera dos a uno al Gorky Park de Moscú y por más de 50, al Central Park de Nueva York, aunque le faltan más de 200, para alcanzar al chilango Bosque de Chapultepec.
Este falso despliegue de erudición “bosquífera” busca sólo distraer sobre mi penoso e involuntario yerro, sancionado de antemano por mis lectores potosinos, poniendo más atención en la errata en comento que al contenido de mi anterior artículo, donde repasé algunos interesantes episodios de la historia de este país, surgidos por aquellas nobles tierras y que dieran origen al Frente Cívico Potosino, encabezado por el estoico doctor Salvador Nava Martínez.
Donde hay héroes, seguro, hay villanos, así que San Luis Potosí, además de dar a luz al navismo, vio nacer al general Gonzalo Natividad Santos Rivera, líder de la Revolución, miembro del Partido Nacional Revolucionario y sempiterno cacique potosino; al inefable líder sindical Carlos Jonguitud Barrios, gobernador de ese estado, dos veces senador, director del ISSTE y dueño del SNTE, hasta que su colega y pupila, la maestra Elba Esther Gordillo, lo desplazara, apoyada por “el innombrable”, Salinas, hasta que el impresentable Peña le aplicara la misma, y la mandara a la cárcel a principios de su sexenio, teniendo que liberarla antes de concluirlo, a petición de “Ya sabes quién”, que le otorgara graciosa amnistía sin siquiera tener que tomar posesión como Presidente de “Ya sabes dónde”.
“Yo soy de San Luis Potosí”, cantaba Jorge Negrete, igual que Gonzalo Martínez Corbalá, también exgobernador, aunque interino, de ese estado; director del Infonavit y amigo personal de Fidel Castro, otro distinguido miembro de la nomenclatura priísta nacional y potosina, (Gonzalo; no Fidel) contemporáneo de los ilustres personajes citados, con los cuales lidiaron Salvador Nava y Manuel González Hinojosa, dos veces presidente nacional del PAN. Y fue precisamente el PAN, el que, finalmente, derrotara al hegemónico PRI, con Marcelo de los Santos, en 2003, para luego regresarle la gubernatura en 2009, distanciado de su propio candidato, el panista Alejandro Zapata Perogordo, quien como, seis años después, su compañera Sonia Mendoza, no pudo vencer al entonces poderoso priísmo potosino, ahora en peligro de extinción, aunque todavía con un gobernador en la máxima silla de ese estado.
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