“Hay que llegar al corazón de lo inaceptable que se nos ofrece, justamente para que podamos hacer nuestra elección”
Albert Camus
El México que viene no lo construye un solo hombre, pero tampoco un solo hombre puede destruirlo.
El México que viene no resta ni divide; suma y multiplica.
El México que viene no es de pobres contra ricos, sino de aquellos que están dispuestos a trabajar unidos para salir adelante.
El México que viene no merece ni odio ni resentimiento, sino amigos y hermanos dispuestos a reconciliarse y darse la mano.
El México que viene no acepta la pobreza como destino fatal, sino una nueva era de progreso y desarrollo, sabiendo que hay una deuda pendiente con los más desfavorecidos, deuda que cada día crece más y que a todos nos toca saldar.
El México que viene está hasta la madre de la corrupción, pero también de la mentira, la simulación y la sed de venganza.
El México que viene no se agacha ni se rinde, ni se autocomplace, ni se conforma, ni se arrodilla, ni se calla, pero cuando habla, lo hace con claridad y fuerza.
El México que viene aprende del pasado, pero se ocupa más de su presente para hacerle frente al futuro en mejores condiciones.
El México que viene respeta a las personas más allá de su credo o ideología, pero también defiende sus ideas y su derecho a expresarlas.
El México que viene cree en la educación, la ciencia y la tecnología como única fuente de luz ante la desesperanza.
El México que viene lee, estudia y no se deja engañar; defiende sus instituciones y lucha por su democracia.
El México que viene cuida su entorno para no condenarse a perecer con él.
El México que viene trabaja duro, muy duro, porque sabe que nadie le ha regalado nada.
El México que viene es producto de su propio esfuerzo y tiene claro que el deber del gobierno es administrarlo correctamente.
El México que viene no discrimina, ni odia, ni amenaza; ni le da la razón a uno para negársela a otros.
El México que viene no es el de “ustedes” y “nosotros”; el México que viene es el de todas y todos.
El México que viene sueña y sueña en grande porque sabe de lo que es capaz.
El México que viene no cierra sus puertas al mundo; las abre de par en par para compartir lo mejor que tiene y sale a conquistar con sus productos los mercados internacionales.
El México que viene late fuerte, tan fuerte como su corazón y está dispuesto siempre a luchar por lo que más ama.
Pensemos en el México en el que queremos vivir hoy y en el que habremos de heredarle a nuestros hijos.
El México que viene es para arriba; no para abajo.
El México que viene ya enciende motores y tiene su primera gran parada en 2021, cuando sabremos si fuimos capaces de unirnos y contener el autoritarismo de Ya Sabes Quién o terminaremos bailando al son que nos siga tocando.
Un años después, con la revocación de mandato, debut y despedida.
Para llevar
Lorenzo Córdova, presidente del Instituto Nacional Electoral ya dijo que no se debe usar la pandemia como pretexto para cancelar o seguir posponiendo las elecciones, así que Coahuila e Hidalgo se preparan para celebrar las suyas en agosto o septiembre y las federales siguen programadas para junio de 2021.