Política

¿Cuántos más van a esperar que sucedan?

Milenio M logo
Únete al canal de Milenio  

Más de 500 siniestros carreteros en cinco meses no deberían leerse como una estadística más. Según el dato publicado por El Mañana de Reynosa, a partir de información presentada por autoridades estatales en la Mesa de Seguridad: de enero a mayo, las carreteras de Tamaulipas registraron más de 500 percances de enero a mayo de 2026, una cifra que, por sí sola, tendría que haber encendido una respuesta pública urgente.

La carretera federal a Matamoros encabezó la lista con 70, seguida por la carretera Ciudad Victoria con 63. La misma estadística muestra que enero y marzo tuvieron 110 hechos viales cada uno, febrero 83, abril 97 y mayo 100.

En cualquier política seria de seguridad vial, una noticia como esta tendría que detonar una intervención urgente. No solo presencia ocasional, no solo llamados a manejar con precaución, no solo operativos que llegan tarde. Una intervención real, con presupuesto, responsables claros, calendario público y evaluación constante para saber si las medidas reducen siniestros o solo administran la emergencia.

Pero lamentablemente no ha sido así. La respuesta pública ha sido, por mencionarlo de la mejor manera, insuficiente.

Durante años se nos ha pedido mirar los siniestros viales como “accidentes”, como eventos desafortunados que ocurren por descuido, imprudencia o mala suerte. Esa forma de nombrarlos ha servido para colocar toda la carga sobre las personas que conducen, mientras el diseño de las carreteras, la vigilancia, el mantenimiento y la toma de decisiones públicas quedan en segundo plano.

La estrategia Visión Cero plantea justamente lo contrario: las personas cometen errores, pero el sistema vial debe estar diseñado para que esos errores no terminen en muertes o lesiones graves. Este enfoque obliga a mirar más allá del conductor. Obliga a preguntarnos qué condiciones permitieron que esos hechos ocurrieran una y otra vez en los mismos tramos.

Si la carretera a Matamoros concentra alrededor de 70 percances en cinco meses, el Estado ya no puede alegar desconocimiento. Ahí hay una ruta que requiere intervención inmediata: auditorías viales, revisión de velocidades, señalización clara, mantenimiento constante, vigilancia focalizada, mejora de retornos, accesos y acotamientos, además de atención rápida para quienes resultan lesionados. Cada semana sin intervenir aumenta el riesgo para miles de personas.

Y, como ya sabemos de sobra, la inacción también mata, aunque no aparezca en los reportes como causa oficial. Un gobierno que conoce los puntos críticos y no los atiende está aceptando que el riesgo siga acumulándose. Una autoridad que responde con llamados generales a “manejar con precaución”, pero no modifica las condiciones que hacen peligrosa una vía, está trasladando su responsabilidad al usuario. Y una política pública que sólo aparece después del choque, después de la ambulancia y después de la nota roja llega siempre tarde.

La Visión Cero exige asumir que la vida debe estar por encima de la velocidad, de la omisión y de la costumbre. Implica presupuesto, coordinación, diseño seguro y voluntad política. Implica aceptar que la seguridad vial no puede depender de que todas las personas manejen perfecto todo el tiempo.

Por lo pronto, más de 500 siniestros carreteros en cinco meses revelan una falla profunda del sistema. Si la tendencia se mantuvo alta desde enero, el Estado tuvo tiempo para intervenir y la pregunta ya no es solamente por qué ocurren tantos percances, sino por qué, sabiendo dónde ocurren, las autoridades siguen permitiendo que las mismas carreteras acumulen riesgo, daños y vidas rotas.


Google news logo
Síguenos en
Marcela Brown
  • Marcela Brown
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.