Internacional

Sobre Cuba: callarse y escuchar

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El 11 de julio en Cuba miles de personas salieron a protestar, como nunca en 60 años desde la Revolución, en contra de la carestía de alimentos y servicios básicos, la mala gestión de la pandemia y los excesos del régimen.

El saldo es de al menos 500 personas detenidas, según organizaciones de derechos humanos, y que 12 de ellas hayan recibido de forma exprés penas de prisión en juicios sumarios, en los cuales no tuvieron acceso a abogados.

Los hechos los han contado, en sus redes y algunos medios, periodistas y artistas cubanos que viven en Cuba y que han sido detenidos, interrogados y amenazados —ellos y sus familias— por el gobierno desde hace meses o años. Uno de ellos, Abraham Jiménez Enoa, es columnista de Post Opinión, donde soy editor.

Ese día Abraham narró en Twitter lo que estaba viendo: represión, violencia, detenciones arbitrarias y amenazas. Lo hizo pese a que ha sido desnudado e interrogado, y también amenazado en distintas ocasiones por el gobierno solo por hacer su trabajo. Cada que Abraham publica un texto nosotros sabemos que está en riesgo. En octubre del año pasado, después de una detención más violenta de lo normal, publicó: “Si esta es mi última columna aquí, es porque estoy preso en Cuba”.

En una columna publicada el 12 de julio Jiménez escribió: “Los cubanos han pasado de la inconformidad doméstica, de quejarse en casa y asentir en público, a la acción, y eso acaba de abrir una grieta en las arterias del corazón del régimen”.

Además de Abraham, otros periodistas y artistas como Elaine Díaz, Anyelo Troya, Yunior García, Yoani Sánchez, Carlos Manuel Álvarez, Luis Manuel Otero Alcántara y los miembros del Movimiento San Isidro, y muchos más, han expuesto en internet —no es que antes no pasara, es que antes no podían transmitirlo por internet— lo que sucede en la isla, pese a las amenazas y la violencia. Es gente valiente que se ha dejado la piel por informar(nos) lo que sucede ahí.

La respuesta que desde la “verdadera izquierda” latinoamericana han obtenido muchos de ellos, y también quienes han salido a manifestarse desde el exilio, ha sido que ellos no entienden lo que está pasando en Cuba. Repito: buscan explicarles a los cubanos lo que pasa en su propio país. En México, incluso hubo ataques a golpes de mexicanos hacia cubanos que protestaban en el Zócalo.

Un meme de Homero Simpson resume bien —como lo hacen los buenos memes— la situación: “Disculpe, profesor Cerebrón, pero yo he comido tortas cubanas desde hace 10 años y creo que sé cómo funciona el gobierno de Cuba”. También lo hace una frase del filósofo Zlavoj Zizek: “Los cubanos han pagado el precio de estar atrapados en los sueños de otro”.

Es obvio que Cuba polariza. Por un lado, el bloqueo económico que Estados Unidos le ha impuesto desde hace décadas sin duda ha influido en que hoy la situación sea insostenible. Por el otro, la “verdadera izquierda” insiste en mantener levantado como estandarte una camisa vieja, manchada y raída.

Estamos en momentos donde, con toda la razón, las mujeres nos piden a los hombres callarnos y escuchar —al igual que la comunidad LGBT+ a los heterosexuales, o las personas racializadas a las blancas— sobre cómo es vivir en sus zapatos. Quizá haya que hacerlo también sobre Cuba: callarnos y escuchar, tan simple y tan complicado a la vez.

@maelvallejo


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Mael Vallejo
  • Mael Vallejo
  • Mael Vallejo es periodista. Director de estrategia digital de N+. Su columna se publica cada 15 días (viernes).
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