Ya en plenas vacaciones de Semana Santa, se esperaba que el bosque Venustiano Carranza tuviera una gran afluencia de visitantes, pero la realidad fue muy distinta, ya que eran muy, pero muy pocas las familias las que se animaron a disfrutar un domingo entre árboles que se están secando, otros marchitando, unos troncos de algunos que fueron talados y los que sobreviven están bajo una sequía, ya que el agua brilla por su ausencia.
Es triste ver que de aquellos frondosos árboles que fueron talados, solamente quedan sus restos, pedazos de tronco y sus raíces como un simple recuerdo, pero lo que más preocupa es que no se observan que se están sembrando otros más, que se vea una reforestación y que ese pulmón de la ciudad siga teniendo vida.
Pero también en una vuelta por el Bosque Urbano, en donde se encuentra el Planetarium, se pudieron ver a muchos visitantes, familias completas en las cuales resaltaban los niños, jóvenes, hasta adultos de la tercera edad.
Se les observó llevando sus alimentos y algunos simplemente se subieron a los vehículos de cuatro llantas y en los que había que pedalear con mucha fuerza para poder avanzar y disfrutar del momento.
Las pelotas fueron parte del panorama, lo mismo niños que jóvenes se pudieron observar jugando, mientras que las mamás y los papás se encargaban de preparar los alimentos en medio de un clima agradable, ya que estuvo haciendo aire y el calor brilló por su ausencia.
No faltaron aquellos que simplemente se fueron rumbo a Francisco I. Madero para disfrutar de unas gorditas de cocedor, así como de algunas familias que decidieron acudir rumbo a la presa Francisco Zarco y en el camino también disfrutar de unos ricos alimentos, sin olvidar también que por aquellos rumbos también expenden deliciosas gorditas de cocedor, sin olvidar las gorditas tradicionales o desayunos muy campiranos, en los que no podían faltar huevos al gusto, carne con chile o bistec a la mexicana.
Se puede decir que fue un buen inicio, ya que también hubo familias que agarraron carretera rumbo a Viesca y además de disfrutar del Pueblo Mágico, también se dieron el gusto de subir las Dunas de Bilbao.
En la zona metropolitana, los centros comerciales o malls, tuvieron buena asistencia para dar una vuelta por las tiendas, acudir a comer y después disfrutar de una buena política.
Las vacaciones van empezando, los que salieron fuera de La Laguna, que disfruten de los distintos destinos turísticos, mientras que los que se quedaron, hay que ver que en la región también hay sitios para pasarla muy bien en familia.
Walter.juarez@milenio.com