Política

¿Qué ganan?

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  • ¿Qué ganan?
  • Luis Walter Juárez

En estas campañas para diputados locales no se mueven tantas personas detrás de los candidatos como en las que se contiende por las presidencias municipales. 

Y la verdad que en lo personal no entiendo el acudir a participar en los apoyos, ya que en la realidad no se gana nada, pero por el lado del “acarreo” se dice que hay los asistentes llevan las de ganar. 

Después de celebradas las elecciones, los únicos que disfrutarán será los triunfadores, sean del partido que sea, ya que de todos aquellos que gritaban consignas, que agitaban banderas, que pegaron calcas, pintaron bardas y colocaron lonas en diferentes hogares, se puede decir que se quedarán contentos con lo que lograron y ahora a esperar otros sufragios para volver a pertenecer a ese grupo de los “acarreados” y darles fuerza a los que representan al PRI, PAN, MORENA, MC, UDC y demás organismos políticos contendientes. 

Es muy diferente el participar en una campaña para presidente municipal, ya que ahí si hay más promesas de los candidatos, ya que si ganan habrán de repartir buenos trabajos. 

Un conocido le apostó con todo a uno de los abanderados a la alcaldía de Torreón, ya que le prometieron que tendría un buen empleo, por lo que estaba desde que canta el gallo hasta que aparecen los grillos, ya que su esperanza de poder trabajar en la presidencia municipal, tener un buen puesto y un mejor sueldo, lo motivaban a estar “junto a su candidato” y a dónde le dijeran los líderes del partido que fuera, ahí se presentaba. 

Al final por quién le apostó, ganó la elección y pasaron los días, las semanas y los meses y aquel puesto prometido nomás no llegaba, por lo que desesperación se empezó a apoderar de esta persona y se sintió engañada, defraudada y por más que buscaba a aquellos líderes, estos le sacaban la vuelta. 

Nunca dejó de pelear por algo que con esfuerzo, mucho sacrificio, soportar los fuertes calores, se ganó a pulso y al final, ya cansados de tenerlo siempre buscando que lo atendieran, alguien se compadeció y en agradecimiento a su labor proselitista le dieron un puesto en la llamada marea roja. 

Fue un golpe muy duro a su ego y comentó que así como él, muchos fueron engañados y que solamente lograron las dádivas que les daban durante la campaña. 

Pero al final, la gente es feliz caminando, agitando sus banderines y con una sonrisa falsa junto a sus “candidatos”. 

En las campañas políticas el prometer no empobrece.


Walter.juarez@milenio.com

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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