Gamés medita: en la mañanera del pueblo, la Presidenta dirá que la culpa de todo la tienen los medios y sus críticas canallas a su gobierno. La verdad de las verdades es que Sheinbaum atraviesa el momento más delicado justo al llegar al año y medio de mandato. Ante los múltiples frentes abiertos, la Presidenta acusa el desgaste con una pérdida de siete puntos en sus niveles de aprobación desde marzo pasado, la caída más pronunciada en lo que va de su mandato. Es verdad que aún así los índices se mantienen todavía altos, con un 68% de aceptación, según una encuesta de Enkoll, realizada para su periódico El País y W Radio.
David Marcial Pérez de su periódico El País escribe: “A la crisis desatada por la imputación del gobernador de Sinaloa, junto a otros nueve altos funcionarios acusados por un fiscal de Nueva York de colaborar con el narcotráfico, se suma también una inquietante debilidad económica, que amenaza la viabilidad de las políticas sociales, una de las grandes banderas del gobierno morenista”. O sea, el dinero en efectivo con el que el gobierno compra votos.
Inseguridad, corrupción y economía son la principal deuda de la Presidenta y la mayor preocupación de los mexicanos. Repitamos: Inseguridad, corrupción y economía, preocupaciones de los mexicanos. ¿Por qué será?
Pero nos queda la sábana de la soberanía, ¡tápense!
Números negros, pero rojos
Para 62% de los encuestados, las acusaciones contra el gobernador Rocha son creíbles. Los cargos incluyen, por ejemplo, la intervención de una de las facciones, Los Chapitos, en las elecciones de 2021 en el estado, amenazando y secuestrando a rivales políticos para favorecer la victoria de Rocha. Sobre las motivaciones de la imputación, 45% considera que se trata de “la evidencia real de vínculos con grupos del crimen organizado”; mientras que 36% opina que se trata más bien de “intereses políticos o injerencia de Estados Unidos en México”.
Tras el golpe del Departamento de Estado, Sheinbaum ha perdido 13 puntos. Carambas: 13 puntos no es poca cosa.
Dinero en efectivo
El apartado más valorado, consolidando una línea ascendente durante estos dos años, corresponde a las ayudas sociales con 40%, desglosadas en becas y subsidios a adultos mayores y mujeres. Los programas sociales son uno de los principales apoyos de la política social del gobierno de Sheinbaum, que este año ha elevado el presupuesto por encima del billón de pesos.
Volvamos: el segmento donde se concentran los mayores índices de desaprobación sigue siendo la inseguridad con 26%, seguido de la corrupción con 11% y la economía con 4%.
Los datos del primer trimestre no son muy optimistas, con un crecimiento de apenas el 0.4% y los cañones de las agencias de rating apuntando a la deuda mexicana. “Una base de ingresos limitada, la soberanía energética y un modelo de gasto redistributivo han debilitado los pilares de la política fiscal”, decía un reciente informe de Moody’s.
Casi la mitad de los encuestados afirma que la inseguridad es el principal problema del país, aunque la percepción ha mejorado ligeramente desde el último sondeo, para pasar de 48% a 45%, seguidos de los problemas económicos y la corrupción, ambos con 19%, ligeramente peor que en la encuesta de marzo. Ante la pregunta de si la situación ha empeorado o mejorado desde el inicio del sexenio, 58% es optimista. Aunque en el desglose por apartados, más de la mitad considera que la seguridad y el combate a la corrupción han ido a peor. En unos movimientos en gran medida sincronizados con la presión de Estados Unidos, el Gobierno ha aumentado las detenciones, los golpes a objetivos clave, como la caída de El Mencho y las incautaciones de droga.
Los datos duros muestran una bajada de 40% en los asesinatos. Pese a todo, ante la pregunta de si la estrategia de seguridad está dando resultados, los encuestados se reparten las opiniones casi a la mitad.
Todo es muy raro, caracho, como diría el columnista de la triste figura: “todo debe ser cosa de viento y mentira, y todo pastraña, o patraña, o como le llamaremos”.
Gil s’en va