Opinión
Luis Rey Delgado García
Luis Rey Delgado García
  • La vida triste del quejumbroso

    Una vez que la queja se hace fuerte en alguien —en su interior, o en su actitud exterior—, esa persona pierde la espontaneidad hasta el punto de que la alegría que observa en otros tiende a evocar en ella un sentimiento de tristeza, e incluso de renc
  • El síndrome de Pinocho

    Las personas que padecen el síndrome de Pinocho llegan a desarrollar un comportamiento autodestructivo porque no se enfrentan a los problemas, sino que los evitan y ocultan con sus mentiras.
  • Compromiso

    El compromiso es hacer frente a las consecuencias haciéndonos responsables de lo que somos y hacemos, labor nada sencilla, sumamente delicada y a veces agotadora, pero que es la única que nos libra de caer en la dependencia.
  • Aprender a fracasar

    El fracaso es pues también una oportunidad para crecer, para reconocer las posibilidades y potencial personal… Habrá que aprender a fracasar.
  • Atención, concentración y enfoque

    La atención, la concentración y el enfoque son procesos mentales muy relacionados entre sí pero distintos, y son fundamentales para realizar tareas de forma eficiente y con calidad, pero también son capacidades humanas que impulsan nuestro desarrollo
  • Saber conversar

    Sólo con escuchar intensamente lo que tiene que decir, se está ayudando a los demás a que saquen sus propias conclusiones.
  • Masculinidades

    Los estudios sobre masculinidades permiten comprender cómo se construyen las identidades masculinas, analizan los factores sociales, culturales e históricos que influyen en la forma en que los hombres se definen a sí mismos y se relacionan con los de
  • Cooperación solidaria

    Esto sólo se puede lograr si abrigamos sólidos principios humanos y morales, si sabemos que “alguien tiene que hacer la tarea” y nos apuntamos con nuestro talento y aptitudes.
  • Silencio e intercambio

    Tener paciencia ante el silencio es una poderosa enseñanza que nos da la cultura oriental, el silencio es una forma de decir algo con más tino y respeto, pero un silencio genuinamente interesado por el otro, con una actitud positiva e incondicional p