Ciencia y Salud

Diligente

  • Para Reflexionar
  • Diligente
  • Luis Rey Delgado García

Si una persona realiza una actividad de manera eficaz, con rapidez y de manera responsable, estamos ante una persona diligente. 

Aunque este adjetivo se utiliza para describir la destreza y la actitud de alguien en su profesión. También lo aplicamos a un estudiante o a cualquier individuo que ejecuta una acción con esmero y dedicación.

Resaltamos el significado de diligencia como la prontitud, la prisa o el cuidado en la ejecución de algo, pero puede ser también una solicitud, un negocio, un trámite o una labor.

Quien es diligente, logra satisfacer un pedido o un requerimiento con velocidad y eficacia. Tiene una actitud favorable hacia el trabajo. Se esfuerza de manera constante para poder entender y realizar mejor las tareas que tiene encomendadas. 

Hace uso de su inteligencia en favor de su labor. Cuenta con pensamientos positivos. Y se centra en realizar su trabajo de la manera más eficaz y eficiente.

Aprender a ser diligente es posible, lo aprendemos con el ejemplo de los padres y maestros y con nuestra fuerza de voluntad, aprendemos trabajando de manera meticulosa, prestando atención a los detalles y no dejando nada a la improvisación. 

Obviamente hay que vencer la pereza, incluso esforzarnos por llegar a tiempo al trabajo y a las citas.

Pero sobre todo, ser diligente también es ser libre, pues la decisión de realizar lo que se hace con pasión le otorga a la persona un sentido de logro y más y mejores posibilidades para su desarrollo.

Y así como valoramos a una persona diligente, podemos extrapolar a los ciudadanos diligentes que integran un país diligente que hacen la diferencia quienes ayudan a mejorar constantemente la calidad de vida de su comunidad y de su país. 

Pero hay comunidades y países enteros cuyos ciudadanos no han aprendido las actitudes diligentes que dejan a su país en el retroceso.

La imprudencia punible es una infracción o negligencia causada por una falta de previsión o un incumplimiento de un deber de cuidado (un error que podría haberse evitado) y que provoca un daño. 

Pero lo más relevante es que, como país, con mayoría negligente jamás saldremos adelante ni superaremos nuestras desigualdades, ni las brechas injustas, ni alcanzaremos mejores niveles de bienestar. 

Un negligente espera que le dan o que le caiga del cielo, un diligente va por lo que necesita el y los demás. Así las cosas.

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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