Ciencia y Salud

Desarrollo Humano como disciplina

  • Para Reflexionar
  • Desarrollo Humano como disciplina
  • Luis Rey Delgado García

Generaciones anteriores han empleado expresiones como: “este futuro incierto urgido de respuestas”. Incontables han sido también, las predicciones acerca del fin de los tiempos, debido a la sobrepoblación, los daños que hemos ocasionado al planeta, la amenaza nuclear y otras visiones pesimistas que parecen descalificar los resultados de experiencias de éxito y avances en muchos campos, que han existido paralelamente. 

¿Será que de verdad se acerca el fin?, o ¿Es una oportunidad para un nuevo principio?

Todas las crisis llegan a un punto de quiebre, o momentos de decisión en los que no siempre se ha optado por las alternativas de crecimiento u oportunidad que toda crisis plantea, pero algunos de los dilemas se han sabido enfrentar creativamente, y a pesar de todo, sigue presente en la humanidad como un todo, la tendencia actualizante, hoy también llamada resiliencia o potencial humano.

Cuando Scharmer (2017) se pregunta: ¿Por qué nuestros intentos de hacer algo con respecto a los retos de nuestro tiempo fracasan con tanta frecuencia?, encuentra la respuesta en lo que él denomina “el punto ciego” que es el desconocimiento del espacio interior, desde el cual estamos operando. 

Precisamente, es en ese espacio interior, dónde se encuentran esas competencias profundas. 

Contar con estrategias para desarrollarlas plenamente en beneficio no solamente de la persona, es uno de los quehaceres de la disciplina del Desarrollo Humano.

Para el Desarrollo Humano lo único que realmente podemos controlar y desde dónde podemos influir en los demás es nuestra propia persona; especialmente la forma en la que respondemos a los problemas, frustraciones y necesidades.

La herramienta más importante que poseemos es nuestra propia persona. 

Scharmer propone el concepto de “presenciación” para caracterizar una forma de existir con mente abierta, corazón abierto y voluntad abierta, que se exprese en acciones de la persona en las que utilice cabeza, corazón y manos. 

Todos estamos en manos de todos, lo que toca es la cultura del cuidado para construir un futuro esperanzador.

Lowney (2013) propone seis actitudes, hábitos y convicciones que pueden aplicarse a los hombres y mujeres que nuestro tiempo necesita:

CONÓCETE profundamente a ti mismo, pero vive para SERVIR a los demás. 

SUMÉRGETE por completo en este mundo líquido y complejo, pero RETÍRATE DIARIAMENTE de él para reflexionar. 

Vive en el PRESENTE, valora y respeta la TRADICIÓN, pero Diseña, construye y posiciónate frente al FUTURO EMERGENTE.

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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