Mayor gloria es de un rey hacer bien que recibirlo, padecer que hacer padecer
De las “Migajas sentenciosas”: Francisco de Quevedo, Obras, I. 1. Reo se puede llamar el que nada teme. 2. El precio de las cosas está en la falta de ellas. 3. Tanto mal causa parecer malo como serlo. 4. El misterioso secreto de los grandes servicios hechos a los reyes es que los servidores los entienden a cuenta suya como cosa voluntaria, a que los reyes deben dar paga y premio; pero los reyes los entienden a la cuenta suya, como cosa que les es debida, a que no deben más paga ni más premio que una buena voluntad, aborreciendo en su ánimo real y junto con ella al mismo que se le impone y representa por deuda no pagada, libre toda carga y obligación. 5. Preguntándole a un silenciario si callaba de sabio o de necio respondió presto y bien: “El necio nunca calla”. 6. Mayor gloria es de un rey hacer bien que recibirlo, padecer que hacer padecer. 7. Ni al tonto le sienta bien el artificio ni al príncipe la mentira.
8. Los malos siempre pueden hacer un alboroto y cuando no le hagan, no es tan agradable el ver que no le hagan cuando es dañoso el ver que lo pueden hacer. 9. Nuestro sufrimiento es de temerse, no es de despreciarse. 10. Servicios pasados son como deudas viejas, que se cobran pocas. 11. De promesas de reyes ellos mismos han de ser testigos y jueces porque no hay tribunal donde llamarlos si no al de la vergüenza. 12. Hay sueños de desvelados como de dormidos. 13. El perseguir un príncipe a uno, es levantarle, es subirle de precio. 14. Los dolores vuelven a estado de niño a los hombres. 15. Muchas veces se da prisa el daño propio. 16. La adulación a gusto de los reyes se va haciendo prenda de mérito; por esto debió decir el que dijo que era cosa muy peligrosa el oído de rey. 17. No hay más honrada venganza que la que no se toma. 18. Hay amigos Febreros, con mil variedades, y aun Marzos con mil vueltas y Agostos que toman con calor las cosas de sus amigos. 19. La alma suele revelar al corazón lo futuro. 20. Todo es corte ya. 21. No vive el que no vive seguro.
Luis Miguel Aguilar