Hablar de cultura como se habla en la región, es decir, reducirla a eventos y actividades que instituciones, dependencias y particulares programan para el resto de la sociedad, es precario y simplista. Pero, hablar desde el egocentrismo y discriminar todo lo que no sea producto de ese pensamiento, es todavía peor. En la Laguna entera –nuestro microuniverso y referencia directa- hay múltiples expresiones de la cultura que la gente vive.
O sea, por respeto a lo que la sociedad comarcana hace en su diario vivir, ese egocentrismo no tendría porqué excluir de “la cultura” la cotidianidad de un pueblo a partir de su trajinar.
La región lagunera aún busca depurar y fortalecer su identidad propia, sólida, sustancial. Lo que hoy vemos en la zona conurbada (metropolitana en términos fifís) es parte de ese proceso que se experimenta en sus diferentes estratos y castas sociales.
El tema se problematiza porque, acostumbrados a lo urbanización y mediático, entran en juego posturas, ideologías y ambiciones casi casi personales, impidiendo que de veras haya políticas y estrategias culturales transversales y entonces suceda lo que sucede: un trabajo difusionista de eventos o bienes culturales a los que la gran mayoría no acude. Visto así, la burocracia impone al resto de la comunidad “su cultura”.
Hay, pues, una hegemonía cultural incapaz de escuchar a la población. ¿Cuántos torreonenses y/o laguneros han pisado alguna vez los recintos más difundidos como espacios idóneos de la cultura? ¿Cuántos torreonenses y/o laguneros de las orillas urbanas y ejidos han acudido a las inauguraciones pictóricas o conferencias en los museos más mentados? ¿Cuántas personas de colonias populares y de los cinturones de miseria urbanos acuden a las presentaciones de obras teatrales y danza? No hay, en honor a la verdad, una correlación positiva en este sentido.
Las propuestas estéticas, artísticas y culturales en la ciudad, sean montadas por gobiernos, universidades o particulares no corresponden sino a orientaciones políticas –o por lo menos gustos- de unos cuantos.
Hoy no estamos construyendo una política cultural sólida, de largo aliento, incluyente y plural. Por eso prevalecen las condiciones de desigualdad en Torreón y la Laguna. Por eso la cultura de la desigualdad cultural.