Todos los análisis que critican o, bien, apoyan la postura presidencial sobre no reprimir al pueblo olvidan la realidad que se cierne en el actuar criminal sobre la violencia —que ejercen tanto delincuentes como autodefensas—, o, bien, grupos que se autodenominan “pueblo bueno”.
Por supuesto que para el Presidente y los secretarios de Defensa y Marina, así como para el de Seguridad y Protección Ciudadana y el comandante de la Guardia Nacional, es claro y sobre todo legal utilizar la fuerza y la violencia del Estado si los criminales enfrentan con armas de fuego a los soldados, marinos y guardias nacionales; es decir, utilizarán la fuerza de manera gradual y correspondiente al tipo de agresión que sufran las fuerzas del Estado.
Para muchos analistas no existe un combate frontal contra los grupos delictivos, lo que es falso como estéril. No existe un solo país que no le haga frente a la delincuencia, como tampoco uno que presuma que no va actuar contra los criminales.
Tanto Ejército como Marina, Fuerza Aérea y Guardia Nacional combaten la delincuencia, igual que la FGR. Imposible que un gobierno pueda explicar el porqué no se actuó contra la delincuencia. Los índices de crimen y violencia crecieron y más los últimos meses, pero existen otros factores que deben analizarse.
Estados y municipios insisten en transferir a la Federación su responsabilidad en seguridad y protección ciudadana y de aquí surge la impunidad con la que grupos delictivos operan en ciudades y comunidades menores, y si a esto se le suma que en algunos estados existen grupos de autodefensa o guardias comunitarias que han tomado la seguridad pública de sus pueblos, la impunidad se vuelve mayor.
La atomización de grupos delictivos ha cobrado fuerza. Hasta hace poco eran cuatro grandes grupos y ahora se han triplicado, y cada uno intenta ser más violento. La guerra entre los grupos criminales se vive abiertamente en muchas localidades. Esta guerra va desde matar a un vendedor de drogas hasta enfrentarse entre contingentes grandes, como sucedió en Tepacaltepec, Michoacán, el viernes 30 de agosto.
Quien quiera entender que existe la orden de no enfrentar criminales en México, está en un error. Quien quiera entender que existe una orden para que las fuerzas armadas no repriman al pueblo, también está en un error.
No reprimir al pueblo por parte de soldados y marinos se vuelve algo conceptual, no real. Ni el Ejército ni la Marina han reprimido al pueblo, no disuelven manifestaciones ni se les ha enviado a exterminar poblaciones o, bien, someter a su poder a grupos sociales o políticos.
¡En fin, no entienden ni querrán entender!
Tres de Diana
Felicidades a los egresados de las escuelas militares y navales.
Felicidades a las mujeres y a los hombres que ahora son médicos, ingenieros, oficiales de sanidad, dentistas, enfermeros, oficiales de transmisiones, licenciados en tecnologías de la información.
Felicidades a los egresados de materiales de guerra, oceanográficos.
Felicidades a todos.
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@elibarrola