Política

Sociedad, gobierno y fuerzas armadas

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La comprensión de las fuerzas armadas por parte de la sociedad siempre será completamente diferente de como las definen gobernantes y clase política.

Dentro de la sociedad es necesario distinguir entre quienes reciben de manera directa y permanente el apoyo de los soldados de tierra, mar y aire, así como de la Guardia Nacional, y quienes lo reciben de forma indirecta. Es decir, para la gran mayoría de los ciudadanos, las acciones militares y navales son apoyos que benefician a la sociedad desde diferentes frentes; lo agradecen, valoran y no critican ni escatiman lo recibido. Desde la más profunda objetividad, los ciudadanos reciben institucionalmente de sus fuerzas armadas más de lo que otras instituciones les brindan.

De esa distinción social se desprende que hay quienes no necesitan recibir directamente el apoyo militar o naval, porque no requieren de las instituciones del Estado y pueden resolverlo de manera personal y privada. Es en este grupo social donde algunos critican y escatiman a las fuerzas armadas.

Para los gobernantes y la clase política, la relación con las fuerzas armadas siempre ha sido compleja, por lo menos desde hace 80 años. Si bien los diferentes sucesos políticos de nuestro país hicieron comprender a soldados y a marinos la inminente necesidad de profesionalizarse, no fue por presión de un grupo político o de un partido en el poder. Soldados y marinos decidieron ser mejores para servir a su país, a sus ciudadanos y a las instituciones.

En este siglo es necesario recordar que las fuerzas armadas han estado prestas y leales a diferentes proyectos de nación: el arribo de Vicente Fox en 2000, la llegada del PAN con Calderón en 2006, el regreso del PRI con Peña Nieto en 2012, el cambio radical de gobierno y políticas públicas en 2018 con López Obrador y, por supuesto, la llegada de Claudia Sheinbaum como la primera Presidenta en 2024.

El general Ricardo Trevilla Trejo, así como el almirante Raymundo Morales Ángeles, comprenden a cabalidad la gran responsabilidad que tienen como secretarios de Estado, pero también como altos mandos de las fuerzas armadas, sobre todo en un momento del país, único, complejo y de grandes retos, especialmente en lo que se refiere a la relación con Estados Unidos.

Cuando se destaca que soldados y marinos realizan actividades que no les corresponden, quien lo señala desconoce que la cuarta misión constitucional de las fuerzas armadas consiste en realizar acciones cívicas y obras sociales que tiendan al progreso del país.

Lo grave sería que, como en otros países, las fuerzas armadas se desentendieran de sus otras responsabilidades constitucionales y orgánicas. Por ejemplo, que sólo administraran y dirigieran empresas paraestatales.

La base institucional de las fuerzas armadas se diseñó para servir al país con los recursos y leyes que el Estado mexicano provee y permite. Esa es la realidad de todas las fuerzas armadas del mundo. Por eso, decir que de las empresas paraestatales “¡a ver quién los saca!”, es un sinsentido.

La política y el proyecto de nación que están en turno no depende de las fuerzas armadas.

Lo que sí depende de ellas es darle la fortaleza institucional para que ese proyecto y políticas beneficien a los mexicanos.


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Juan Ibarrola
  • Juan Ibarrola
  • j.ibarrola@cadenademando.com
  • "Columnista de seguridad y Fuerzas Armadas. Creador de @CadenaDeMando, colaborador @Milenio. Todos los sábados y lunes a las 18:00 hrs @mileniotv"
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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