Estamos conectados todo el tiempo. Sin embargo, también podemos estar desinformados ante tanta información; porque existen noticias falsas que circulan todo el tiempo en la red. Por ello, lejos de estar más informados, vivimos en la era de la desinformación y fatiga política; porque se ha perdido el interés por conocer lo que hacen los políticos. Este es un diagnóstico preocupante, que surgió de la Encuesta Nacional Ipsos World Affairs, 2025; donde el 77 por ciento de los encuestados señaló que las noticias falsas producen desinformación y constituyen una amenaza real para las personas. Esta encuesta se aplicó a 23 mil 586 adultos en línea, donde un gran porcentaje considera que las principales amenazas son ataques informáticos, hackeos y la manipulación informativa que produce daños en la salud mental, estrés, ansiedad y desinterés político.
Vivimos en la hiperconectividad, donde la tecnología nos permite comunicarnos todo el tiempo a través de los dispositivos móviles, computadoras y pantallas de televisión; podríamos decir que eso debería darnos certeza. Sin embargo, sucede lo contrario. Los ciudadanos -hombres y mujeres-, se sienten desinformados y ante la manipulación informativa tienden a sufrir fatiga política, desconfianza y desinterés.
El bombardeo informativo tiene a construir un mecanismo de tolerancia y resistencia. Por ello, las personas que consumen noticias se sienten agotadas de recibir tanta información, por las redes sociales con videos de TikTok, Instagram, X (twitter); entre otros. Aunque se construyen redes y amigos en la red, los cibernautas están más solos y aislados. La conexión real se ha perdido y las conversaciones sin prisa se han terminado. Ante el cúmulo de noticias que se muestran en Internet se produce una saturación informativa que también lleva a una sobrecarga cognitiva, los eventos políticos son un ruido, un constante golpeteo informativo.
Ante esta constante información de violencia, violación a los derechos humanos, crisis económica y otros problemas vinculados con el medio ambiente, se construye una meditización extrema; que genera polarización afectiva. Cada vez hay mas sentimientos de odio en las redes sociales y falta de tolerancia ante los cuestionamientos en las plataformas sociodigitales.
Por ello, enfrentar la desinformación y agotamiento metal que producen las noticias, requiere un compromiso colectivo de los medios, el gobierno y los ciudadanos. Porque no sólo se trata de cuidar la información que se difunde, sino acabar con la exclusión que viven los ciudadanos que no pueden dar a conocer sus ideas, protestar o simplemente opinar. Lo que se propone para neutralizar estos efectos negativos es justamente una regulación desde las instituciones para disminuir la exposición mediática de noticias, información y propaganda política. Digamos un modelo basado en: slow politics communication, es decir, una comunicación política lenta o controlada; donde los canales oficiales sean los que informen y no todos. Así como una alfabetización mediática para todos los jóvenes, que son los principales consumidores.
Incluso en algunos países se ha promovido pausas políticas comunicativas para mejorar la democracia. Esto significa que los candidatos o gobernantes deben dar una tregua, un espacio para no saturar con información a los ciudadanos y que éstos, puedan decidir libremente por quién votar. Esperamos que este sea un espacio para abrir el debate y análisis sobre el tema.