Política

El sesgo de confirmación controla las decisiones que toman diariamente, los ciudadanos en política

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  • El sesgo de confirmación controla las decisiones que toman diariamente, los ciudadanos en política
  • José Luis Estrada

En la toma de decisiones políticas y sociales se imponen nuestras propias creencias ideológicas e incluso emocionales.

Ciertos partidos políticos pueden construir un sesgo de empatía hacia los electores o, todo lo contrario, construir una emoción negativa.

La polarización, por ejemplo, se construye a partir de los sesgos cognitivos de los ciudadanos; cuando consideran que un partido político es mejor que otro, sin evidencias y sólo con la consideración emocional.

Es por ello que las campañas políticas apelan a la emoción y al sesgo de confirmación que pretende favorecer las experiencias anteriores y la percepción construida a partir de los medios de comunicación masiva, ahora digitales en las redes sociales.

Bajo este planteamiento, David Dickinson, investigador de la Universidad del Norte de Carolina, en Estados Unidos, en su investigación realizada el año pasado con 900 participantes, encontró que los ciudadanos se informan poco sobre las opciones políticas; más bien buscan que sus creencias estén con los candidatos. Votarán, por tanto, cuando el partido y el candidato esté alineado a sus percepciones y preferencias ideológicas.

Así, el sesgo de confirmación opera como un mecanismo para evitar el arrepentimiento.

Las creencias nos llevan a pensar que estamos tomando las mejores decisiones y eso implica que debamos ser fieles a nuestro pensamiento. Es decir, pocas veces los seguidores de un partido político estarán dispuestos a cambiar.

En este proceso de toma de decisiones que también se aplica a la mercadotecnia política, el sesgo de confirmación que se produce por los múltiples anuncios que se difunden en Internet y las redes sociales, terminan convenciendo y reafirmando a los clientes que son leales a la marca. Lo mismo sucede con los partidos políticos, el sesgo de confirmación actúa como una regulación emocional. Los votantes se sienten bien, cuando gana su candidato porque consideran que puede cambiar el mundo y ser el mejor gobernante.

Empero, también puede producir resistencia al cambio. Muchos electores continúan votando por el mismo partido. El sesgo de confirmación controla sus emociones y aunque pierda su partido político se sentirán satisfechos por seguir su corazonada, sus ideales y preferencias.

Las campañas ancladas en ideales políticos, causas ciudadanas y proyectos innovadores despiertan la emoción de un grupo etario que está buscando identificarse. Son los jóvenes que sienten mayor interés en participar por partidos nuevos, innovadores y disruptivos.

Volviendo a la investigación de David Dickinson, sobre la ideología política, la respuesta emocional y el sesgo de confirmación en los votantes estadunidenses, encontró que los argumentos o las declaraciones ideológicamente disonantes producen una respuesta afectiva o emocional negativa. Es decir, si las personas no se sienten identificadas con sus creencias, producirá rechazo al candidato o al partido político que lo representa. Mientras que si las propuestas de los candidatos se alinean con sus intereses, con su percepción y por tanto, con el sesgo de confirmación; se produce una emoción positiva e influye en la conducta de los sujetos analizados.

En conclusión, están dispuestos a participar, colaborar u opinar, siempre y cuando se acerque la propuesta a sus ideales y creencias preconcebidas. Esto implica que ante una sociedad con valores heterogéneos, con una sociedad cada vez más abierta a nuevas posturas ideológicas, políticas y sociales; las campañas políticas deberán ser diferenciadas, enfocadas a un grupo etario específico y no podrán ser generales; porque como lo explica la investigación realizada, el sesgo de confirmación determina la respuesta de los ciudadanos en el voto.

Aunque la investigación se aplicó en Estados Unidos y los países latinoamericanos tiene características diferentes, este estudio muestra que es necesario promover una mayor investigación de las preferencias electorales antes de la campaña. Para identificar los sesgos cognitivos, antes de elaborar los discursos, los spots y las propuestas de campaña. Por ello, están construyéndose campañas diferenciadas por grupos etarios, género y condición social.

El punto está en ganar simpatías, confirmar los sesgos cognitivos de los ciudadanos para evitar el enojo, la molestia y por tanto, la respuesta negativa de los posibles votantes. Al final, los sistemas neuronales son los que operan a favor o en contra de un candidato, una propuesta de gobierno e incluso las iniciativas de ley.


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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