Política

Julio Scherer recurre al ventilador

Luis M. Morales
Luis M. Morales

El libro de Julio Scherer Ibarra, ex consejero jurídico del presidente Andrés Manuel López Obrador y uno de los hombres más poderosos del sexenio anterior, es un golpe duro a la imagen del partido gobernante. Y no tanto al movimiento en su conjunto, que sin duda queda salpicado, como a cuadros vinculados al ex presidente tabasqueño. Es al rancho de Palenque y no tanto a Palacio Nacional a quien en verdad lastima. En un intento de salvarse del descrédito con el que salió de Palacio, el llamado “hermano” del mandatario tabasqueño decidió acudir al viejo recurso del “ventilador”: repartir mierda sobre sus colegas.

Ni venganza, ni perdón, el texto de Scherer Ibarra a partir de entrevistas con el periodista Jorge Fernández Menéndez, es en realidad muchas cosas, además de una diatriba en contra de sus enemigos. Tras revisar sus 319 páginas, queda claro que no perdona a sus críticos, y en cambio, desahoga duros reproches que tienen mucha similitud con la venganza.

En cierta manera, ni el propio Andrés (como él le llama) queda indemne. Si bien transparenta el cariño y respeto que siente por el ex presidente, cultivado a lo largo de 30 años de relación íntima entre sus círculos familiares, también exhibe de manera claridosa las debilidades del tabasqueño. “Andrés no es un hombre práctico, no entiende de economía global. Se fija mucho en los valores de las personas… no es buen administrador, no es un hombre de números, es un individuo sensible”. Una y otra vez ofrece ejemplos del desaguisado que el estilo intuitivo y sagaz de López Obrador provocó en la administración pública. Para hacer el Tren Maya se destruyó Fonatur, afirma en un pasaje. En otro documenta la mala gestión que provocó un gabinete formado con 90 por ciento de lealtad y 10 por ciento de conocimiento.

Pero también recupera de cuerpo entero, a través de un rosario de anécdotas, la mayor parte desconocidas, la pasión genuina, la consistencia de las convicciones y la integridad en los actos cotidianos de alguien que Scherer describe como un estadista, pero también un misionero.

Más allá de las filtraciones que aparecieron en la prensa sobre los aspectos políticamente más morbosos de este libro (regresaremos a ellas), habría que abordarlo como un texto para entender a este movimiento político, podamos o no coincidir con los puntos de vista del autor. Se trata de un recorrido histórico de la gestación de Morena, capítulo tras capítulo, a partir del testimonio de primera línea, y muchas veces protagónica, de un miembro del círculo personal del ex presidente.

Scherer Ibarra se encarga de hacernos saber su relación íntima con la familia del tabasqueño, tanto en la etapa de su matrimonio con Rocío Beltrán como con el de Beatriz Gutiérrez. Se trata no solo de una relación profesional, como asesor jurídico formal e informal a lo largo de décadas, sino de un vínculo entre familias, tejido en innumerables comidas y cenas, y en la solidaridad en los momentos de crisis personal. Un pasaje, entre otros, describe la naturaleza de su relación. “Andrés se oponía a obtener un seguro de gastos médicos mayores porque creía que eso era de ricos”. Preocupados por su salud, Julio convenció a Beatriz de contratar uno con GNP sin enterarlo. 20 días más tarde le dio un infarto y pudieron cubrir los costos. Apoyos como estos a lo largo de tantos años permitirían explicar la mención de Scherer como “un hermano” de parte de López Obrador, el día en que el abogado dejó Palacio Nacional. Más difícil resultaría entender, si es verídica, la propuesta que el presidente le hizo para retenerlo como secretario del Trabajo, cosa que, según Scherer Ibarra, rechazó.

Pero insisto, el verdadero interés que ofrece el libro, es la crónica desde adentro del ascenso de López Obrador al poder. En ese sentido se agradece el lenguaje crudo y llano del abogado. Me hizo recordar aquella frase: de las salchichas como de las leyes, es mejor no enterarse de la manera en que se hacen. La descripción, caso por caso, de cómo se eligieron los candidatos a los gobiernos estatales en 2018 y después, es poco edificante. Desde la peligrosa banalidad de Cuauhtémoc Blanco para Morelos, pésimo gobernador, pero candidato imbatible, hasta la simpleza alarmante de Delfina Gómez, pasando por la ineptitud evidente de Rutilio Escandón en Chiapas que tenía el mismo discurso de Andrés, con sus frases hechas, pero región cuatro, señala el autor.

Se trata en el fondo, de un manual de texto de la manera en que la pasión idealista de un hombre convencido de salvar a México se ve obligado a pactar con la realidad. No solo en la conquista del poder, también en su ejercicio. La suspensión del aeropuerto, el affaire de las medicinas, el manejo de la pandemia, la creación de la Guardia Nacional, son capítulos ilustradores.

Claro, todo eso descrito a partir de la muy particular agenda de Julio Scherer. Un personaje cargado de fobias y filias, como queda claro a lo largo de sus páginas. Lo confirman sus duras parrafadas, ciertas o no, en contra de varios funcionarios con los que tuvo roces.

Pero sus dos plumas de vomitar y a quienes en verdad destina sus misiles son Alejandro Gertz Manero, ex fiscal de la República, y Jesús Ramírez Cuevas, ex vocero presidencial. Del primero ya se conocía el conflicto por el intercambio de demandas de manera pública. Lo del segundo es más novedoso: atribuye algunos de los errores de juicio de López Obrador a la información distorsionada de Ramírez Cuevas. Andrés dejó de leer la prensa, solo veía las tarjetas que le pasaba y las preguntas que le sembraba en la mañanera, afirma Scherer. Predisponía el ánimo del presidente cada día en los minutos que mediaban entre la reunión de Seguridad y el inicio de la mañanera.

La acusación no es solo política. Según el autor, Ramírez Cuevas fue el nexo para vincular con Morena a Sergio Carmona, quien habría iniciado el huachicol fiscal en gran escala y su presunta relación con el financiamiento de las campañas de varios gobernadores del norte, particularmente el de Tamaulipas.

En suma, un libro que no pasará inadvertido y no solo por las filtraciones escandalosas que hasta ahora se han publicado. A pesar de que en su última página asegura que en el fondo no es más que un ejercicio de lealtad a un líder y a un proyecto, el resto de las páginas parecerían indicar lo contrario. Un texto que daña a la 4T, porque en realidad fueron concebidas por el autor para mejorar su imagen personal denigrando a los que fueron sus colegas. Una paradoja que pinta de cuerpo entero el paso de Scherer por un movimiento en el que creyó en el líder, pero nunca en sus ideales.


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Jorge Zepeda Patterson
  • Jorge Zepeda Patterson
  • Escritor y Periodista, Columnista en Milenio Diario todos los martes y jueves con "Pensándolo bien" / Autor de Amos de Mexico, Los Corruptores, Milena, Muerte Contrarreloj
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