Apenas puede resistirse la conclusión de que, si el gobierno oculta la investigación del accidente mortal del Tren Interoceánico, es porque oculta sus culpas, porque sabe que la investigación lo encontrará responsable, y huye de su responsabilidad.
Es una maniobra deleznable de frente a los 14 muertos que hubo en el accidente y frente a sus deudos, frente a los usuarios del tren y frente a la nación, cuyos dineros se han tirado en un transporte público de riesgos mortales.
De frente también, aunque sean nada en la cabeza del gobierno, a los tres mexicanos declarados culpables del accidente, preso uno, prófugos los otros dos, para los cuales no hay aplazamiento en la condena, ni espera a ver lo que dice la investigación, sino cárcel, perentoria destrucción de sus vidas civiles.
Son cosa juzgada con dureza extrema y sin prueba alguna, por el verdadero culpable del siniestro, el gobierno, que se absuelve de rendir cuentas inventando chivos expiatorios.
Esconder expedientes de sus errores es un modus operandi de Morena. Es un recurso burocrático imbatible: se impide el acceso público a los expedientes de las obras y de las maniobras que el gobierno no puede mostrar sin mancharse.
Fue el recurso usado para ocultar los costos de los segundos pisos del gobierno en Ciudad de México antes de 2006, y el usado en años recientes para esconder fallas y sobrecostos del Tren Maya, del Aeropuerto de Santa Lucía, de los contratos de vacunas covid-19, del Operativo contra Ovidio Guzmán, del Avión Presidencial, de las Actas del Consejo de Seguridad Nacional, del Plan contra el robo de combustible (huachicol), del mapa de Palacio Nacional, de los avances en la investigación de la desaparición de los 43 de Ayotzinapa, del caso Odebrecht, y de lo que se les ha dado la gana, hasta culminar su fiebre de opacidad en el desmantelamiento del Instituto Federal de Acceso a la Información.
Hay 14 personas muertas enterradas junto con la investigación del accidente del Tren Interoceánico, y hay un inocente preso y dos prófugos que el entierro de los hechos deja también en muerte civil.
El caso en su totalidad es indignante y abusivo, despótico, criminal. Y pende sobre él la sombra del siguiente siniestro.