Cuando un ganador comete un error dice: “Me equivoqué’’ y aprende la lección. Cuando un perdedor comete un error dice: “No fue mi culpa’’ y se la echa a otros.
Un ganador sabe que la adversidad es el mejor de los maestros. Un perdedor se siente una víctima ante la adversidad.
Un ganador sabe que el resultado de las cosas depende de él. Un perdedor cree que la mala suerte sí existe.
Un ganador trabaja muy fuerte y se genera más tiempo para sí mismo. Un perdedor está siempre muy ocupado y no tiene tiempo ni para sí mismo.
Un ganador enfrenta los retos uno a uno. Un perdedor le da vueltas y no se atreve a intentarlo.
Un ganador se compromete, da su palabra y la cumple. Un perdedor hace promesas, no asegura nada y cuando falla solo se justifica.
Un ganador dice: “Soy bueno y voy a ser mejor”. Un perdedor dice: “No soy tan malo como lo es mucha otra gente”.
Un ganador escucha, comprende y responde. Un perdedor solo espera hasta que le toque su turno para hablar.
Un ganador respeta a quienes saben más que él y trata de aprender de ellos. Un perdedor se resiste con aquellos que saben más que él y solo se fija en sus defectos.
Un ganador se siente responsable por algo más que solamente su trabajo. Un perdedor no se compromete y siempre dice: “Yo solo hago mi trabajo”.
Un ganador es parte de la solución. Un perdedor es parte del problema. Autor anónimo.
Amigo lector: un ganador cree plenamente en lo que quiere y sin importarle los obstáculos ni abrigar dudas, hace todo por lograrlo. Es el que aún en los momentos más difíciles mantiene encendida la llama de la pasión y su seguridad por alcanzarlo.
Es el que respetando su dignidad -y consciente que nadie sabe lo que es capaz de hacer hasta que lo intenta- con eficiencia y responsabilidad logra su cometido.
Haga lo que tenga que hacer y las veces que hagan falta, que nada ni nadie le impida concretar sus sueños. Supérese, rompa las reglas e innove. No se rinda, confíe que la esencia del ganador radica en luchar hasta alcanzar sus sueños.
No lo dude, de usted depende liberar al ganador que lleva dentro. Asienta que lo que determina su valor no es su apariencia ni sus posesiones, sino su actitud ante la vida. ¿Qué opina? _