Política

Soberanía monetaria o estancamiento

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  • Soberanía monetaria o estancamiento
  • Jesús G. Reséndiz Silva

Hace más de seis años, en este espacio se propuso fortalecer la soberanía monetaria como un mecanismo para blindar al país ante cualquier embate externo. Buena parte de mis colaboraciones han girado en torno a esa necesidad. Pero con la llegada de Trump al gobierno de Estados Unidos, la urgencia de avanzar en ese objetivo se volvió todavía más evidente.

Desde su primera administración, Trump dejó claro su interés por sacudir la dinámica geopolítica, económica y comercial global, con el propósito de recalibrar el liderazgo estadounidense bajo un horizonte de ruptura y reacomodo del orden mundial. En ese tablero, México es apenas una pieza más. Frente a ese escenario, el anterior gobierno mexicano prefirió dejar intacta una política económica fallida, vigente desde hace más de 30 años, en lugar de iniciar un cambio profundo en la estructura productiva nacional.

A esto se sumó la crisis del COVID-19. Mientras otros países reaccionaron con medidas extraordinarias para contener el impacto sanitario y económico, México optó por la inacción. En Estados Unidos, Trump desplegó un gasto público a una escala no vista desde la Segunda Guerra Mundial: se inyectaron billones de dólares sin mayor preocupación por su financiamiento. La emergencia global volvió a desnudar el mito de que el gasto público depende de la recaudación.

En contraste, la respuesta fiscal mexicana fue pobre. En 2020, el gasto adicional para salud fue apenas de 0.4 % del PIB y de solo 0.2 % para apoyar a hogares y empresas. México gastó menos que sus pares latinoamericanos y que muchas economías emergentes. El costo fue devastador: miles de vidas perdidas y una profundización del deterioro socioeconómico.

Se llegó a decir que la pandemia frenó un posible viraje económico. No fue así. Lo que ocurrió fue que se desperdició una oportunidad histórica. El cambio no se frustró por el Covid, sino por la comodidad de permanecer en la visión económica convencional, evitando ir a la raíz del problema.

Hoy el país enfrenta nuevamente un punto de inflexión. Trump regresó a la Casa Blanca, y con ello las presiones se intensificaron. No hay certeza sobre la continuidad del T-MEC. Aumentan las exigencias en materia de seguridad y combate al crimen organizado, incluso contra figuras clave. Lo ocurrido en Venezuela a inicios de enero fue un mensaje inequívoco.

Bajo este contexto navega la economía mexicana: subordinada a las exigencias estadounidenses y atrapada en un entorno global inestable. Esto mantiene al gobierno a la defensiva, abrumado y distraído del desarrollo de estrategias de largo plazo efectivas.

El sábado antepasado, la presidenta Claudia Sheinbaum se reunió con un grupo de economistas. De acuerdo con El País, la mandataria busca alternativas para salir del estancamiento. “¿Por qué no crece la economía?”, fue la pregunta que los ocho académicos intentaron responder, según el medio español.

Vale aclarar que entre los participantes había visiones distintas y perfiles valiosos, particularmente desde la economía de la innovación. Sin embargo, el ángulo ausente fue el monetario-fiscal: nadie puso sobre la mesa que un país con moneda propia puede usar el gasto público como herramienta directa de desarrollo, tal como lo plantea la Teoría Monetaria Moderna.

La escena recuerda a la reina Isabel II cuando visitó la London School of Economics en 2008 y cuestionó a sus economistas: “¿Por qué no la vieron venir?”, en referencia a la crisis financiera global. A la monarca le intrigaba saber cómo una institución de prestigio fue incapaz de anticipar la mayor crisis financiera de la historia. Tardaron un año 35 economistas ortodoxos en responderle. En una carta admitieron que el problema había sido el “enfoque”.

Ese sigue siendo el problema de México: el enfoque económico. Y también la ausencia de una definición estratégica frente al acelerado reordenamiento global. ¿Quiere el país limitarse a proveer insumos baratos, absorber excedentes de alta tecnología extranjera, vivir del turismo o convertirse en plataforma de subcontratación de manufactura obsoleta?

O, por el contrario, ¿apostará por construir capacidades productivas propias, fortalecer su soberanía monetaria y usar al dinero público como palanca del desarrollo?

Ahí está la verdadera pregunta.


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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