El informe presentado por la Fiscalía General de la República (FGR) sobre el accidente del Tren Interoceánico del pasado 28 de diciembre, en vez de cerrar abre una lista grande de interrogantes.
Concluyó la FGR que el responsable del evento fue el maquinista porque excedió la velocidad indicada para el trayecto realizado por el ferrocarril.
De acuerdo con información proporcionada por la caja negra, desde que salió del puerto de Salina Cruz, en todo momento, ese transporte excedió el límite de velocidad.
¿Cómo explicar que el conductor, Felipe de Jesús Díaz Gómez, haya sido tan irresponsable?
Pues, al parecer, el maquinista no era maquinista. En efecto, el hombre que condujo el tren hacia el trágico accidente no contaba con la licencia (matrícula) para desempeñar el puesto.
Díaz Gómez aparece adscrito como garrotero, es decir, como personal de apoyo y no como conductor. Debía encargarse, por ejemplo, del enganche o desenganche de vagones o de la supervisión de anomalías, pero no estaba habilitado para desempeñarse como maquinista.
Para mejor entendimiento sirve hacer la comparación con los aviones. No es lo mismo ser sobrecargo o controlador de vuelo que piloto. Sería un escándalo que un sujeto sin licencia de vuelo fuese contratado para pilotear una nave de pasajeros; pues igual lo es que un garrotero haya sido promovido como conductor de tren.
¿Qué autoridad es la responsable de verificar las credenciales de los operadores ferroviarios?
Es bien conocida la desinversión que durante demasiadas décadas cometió el país respecto a la infraestructura ferroviaria y donde más destaca es en la carencia de recursos humanos.
El año pasado fue creada la nueva Agencia de Trenes y Transporte Público Integrado (Attrapi), una versión siglo XXI de lo que alguna vez fuera Ferrocarriles Nacionales. La principal lección que deja el accidente del Tren Interoceánico tiene que ver con las responsabilidades de la nueva dependencia para conjurar futuras tragedias.
Zoom: Si el país está apostando por un destino donde el ferrocarril vuelva a jugar un papel central para el transporte de carga y pasajeros, la Attrapi necesita convertirse muy pronto en una institución reguladora y verificadora a la altura de tales expectativas.