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Sábado , 20.04.2019 / 14:26 Hoy

Columna de Javier Treviño Cantú

Topando con pared: México y la “revolución” energética

Javier Treviño Cantú

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A la memoria de Mario Ojeda
y Robert Pastor

El nuevo reporte sobre América del Norte del Consejo de Relaciones Exteriores de Estados Unidos (CFR, por sus siglas en inglés, “North America: Time for a New Focus”, goo.gl/A82fGx) llega en un momento decisivo para nuestra región.

La multiplicación de crisis geopolíticas —en Europa con la anexión rusa de Crimea, en Hong Kong, en Medio Oriente con el desafío del Estado Islámico e incluso en América Latina con la compleja situación en Centroamérica— le da un peso aún mayor a las palabras del presidente del CFR, Richard Haass. “Este reporte”, dice en la introducción, “tiene el propósito de recordarle a los estadunidenses que las relaciones más importantes de nuestro país (los EU) siguen siendo las más cercanas a casa”. Es decir, con Canadá y con México.

El documento retoma el “espíritu” que llevó al mismo CFR a proponer hace ya casi una década “La construcción de una comunidad de América del Norte” (goo.gl/h8Bgmy). Desafortunadamente, como también señala Haass, “esta visión aún sigue siendo una meta distante”. No obstante, hoy existen nuevos factores que permiten ser cautelosamente optimistas. La “revolución” energética en Norteamérica, y a la que México ahora podrá sumarse gracias a la reforma transformativa que aprobamos en el Congreso, o la creciente competitividad manufacturera de la región (goo.gl/0PWZON), nuevamente permiten imaginar las enormes ventajas de una Norteamérica integrada.

Si bien en ese sentido el nuevo análisis del CFR es muy positivo, en el contexto del grave desorden mundial imperante, es necesario ser realistas. Como señala Henry Kissinger en su más reciente libro (World Order, goo.gl/U1yZxL), ante la posibilidad de que la situación global empeore catastróficamente es imperativo adoptar una postura más acorde con la realidad. Así, debemos ver con ojos críticos la bien intencionada propuesta del CFR sobre América del Norte para tomar decisiones en México que correspondan con nuestro interés nacional. Porque, hay que reconocerlo, seguir insistiendo en la posibilidad de alcanzar una Norteamérica plenamente integrada más allá de lo comercial es cada vez menos realista.

De entrada, el nuevo reporte del CFR parte de que “el marco para guiar (el proceso de integración) debe ser trilateral donde sea posible y bilateral cuando sea necesario”, con lo que implícitamente reconoce la inviabilidad última del proyecto.

En cuanto a los lazos regionales energéticos, la reforma que logramos concretar en México y que el informe del CFR reconoce como un avance clave, sin duda permitirá que nuestro país aumente su participación en un mercado norteamericano donde Estados Unidos y Canadá ya han alcanzado una gran integración. No obstante, plantear un mayor acercamiento energético regional puede resultar contraproducente en términos políticos. No solo por la resistencia de ciertos sectores en México a la reforma, sino también por la oposición de importantes grupos de interés en Estados Unidos a proyectos como el oleoducto Keystone XL (goo.gl/CKuPt7).

Igualmente, en materia de competitividad, proponer la “actualización” del TLCAN con base en el Acuerdo de Asociación Trans-Pacífico (TPP), así como incluir a México y Canadá en las negociaciones entre Estados Unidos y la Unión Europea para establecer la Asociación Trans-atlántica de Comercio e Inversión, tampoco parecería un camino muy promisorio. Los avances del TPP parecen haber llegado a un “punto muerto” por la falta de acuerdos entre Estados Unidos y Japón, y si bien Canadá y la Unión Europea ya presentaron su acuerdo de libre comercio (goo.gl/lF9vO7), la controversia respecto a la resolución de controversias en materia de inversiones aún hace incierto que pueda llegar a ser ratificado y ensombrece el panorama para la negociación entre los Estados Unidos y la misma Unión Europea (goo.gl/rVIsmK).

En cambio, volviendo a nuestra realidad, habría una “ventana de oportunidad” más amplia para avanzar en lo que se refiere al desarrollo de infraestructura y procesos para elevar la eficiencia del traslado de bienes y productos agropecuarios a nivel regional. Los programas de certificación antes de que los embarques lleguen a las fronteras respectivas han tenido avances discretos pero significativos (goo.gl/V0dulZ), y el impulso que el gobierno de Peña Nieto se ha propuesto dar a la obra carretera y ferroviaria abre perspectivas favorables en este terreno.

Respecto al planteamiento del reporte sobre la necesidad de encarar amenazas comunes a la seguridad en forma conjunta, la reciente crisis por los migrantes menores de edad que estuvieron llegando desde Centroamérica a la frontera de México con Estados Unidos mostró con claridad la forma en la que nuestros vecinos del norte siguen partiendo de una “compartimentalización” en su interlocución con distintos actores.

El llamado que hace el reporte del CFR a que tanto Estados Unidos como Canadá apoyen a México en su lucha para fortalecer el estado de derecho por supuesto debe ser bienvenido, y es un hecho que en el ámbito de la seguridad regional ha habido avances innegables. Incluyendo, por ejemplo, la participación por parte de las fuerzas armadas de nuestro país en el marco de colaboración que proveen el Comando Sur y el Comando Norte de los Estados Unidos (goo.gl/SnRPvX). Aún así, existe la percepción de que el grado sin precedente de cooperación bilateral entre México y Estados Unidos que se llegó a alcanzar en el gobierno de Felipe Calderón se ha “recalibrado”, sin que se aprecie intención alguna de renovar la Iniciativa Mérida (goo.gl/55B4Jb).

Las consideraciones del análisis del CFR para fortalecer el sentido de “comunidad” norteamericana son poco factibles y, a la vez, muy prometedoras. Por un lado, es poco probable que, como sugiere, se apruebe en Estados Unidos una reforma migratoria “integral”, que entre otras cosas permita ordenar un mercado laboral norteamericano. Por el otro, sin embargo, acierta al acentuar la importancia de profundizar los esfuerzos de cooperación educativa, un tema en el que las administraciones de los presidentes Peña Nieto y Obama han coincidido (goo.gl/G597bK).

Desafortunadamente, en suma, el reporte carece de un elemento fundamental para impulsar una integración en verdad eficaz: la propuesta de crear un nuevo mecanismo institucional de consulta, coordinación y cooperación efectivamente trilateral.

Es un hecho que el destino de México está inexorablemente ligado al avance de América del Norte en su conjunto. Pero ya es momento de hacer a un lado escenarios utópicos de integración regional, para concentrarnos en acciones pragmáticas que respondan a nuestro propio interés nacional y en una diversificación estratégica de nuestras relaciones con otras potencias mundiales. El énfasis puesto por el presidente Peña Nieto en el fortalecimiento de la relación bilateral con China apunta en ese sentido, y su próxima visita de Estado al gigante asiático deberá servir para consolidar esa reorientación.

*Diputado federal por Nuevo León y ha sido subsecretario de Relaciones Exteriores y oficial mayor de la Secretaría de Hacienda.

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