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El bueno, el malo y el CEO
Hasta en las cintas de bajo presupuesto o las telenovelas chafas (frase que puede ser considerada un pleonasmo) hay un sistema implícito para seleccionar héroes y villanos, con la escala de grises que puede caber en los extremos. -
Hay semejanzas maravillosas
Elegir en este tipo de cuento un tema, un argumento, personajes, atmósferas y demás supone una postura similar a la que se asume cuando escribimos un soneto: es un mecanismo cuyo engranaje se interconecta en un palmo de papel. -
Monterrey cuatro décadas atrás
Aunque he compartido poco esa experiencia, tuve radicación en Monterrey durante un breve periodo de mi vida, apenas un semestre. -
Saldo de la visita fallida
Su visita respondió al interés de Ricardo Salinas Pliego, quien está siguiendo el manual derechista del supuesto outsider: acusar al progresismo de “ultraizquierda”, “dictadura” y “narcoestado”. -
En un lugar de la cancha
En suma, nadie elige sus primeras lecturas fervorosas. En mi casa infantil no había biblioteca, a mí me tocó combinar la práctica del futbol con la lectura de revistas de futbol, y es por ello que tengo gratitud por este deporte que luego sin querer -
Cómo comprar un libro
Nadie sabe con exactitud cómo comprar un libro literario, aunque es evidente que un lector más o menos entrenado no se guía sólo por las conversaciones de sobremesa para interesarse en un volumen y luego ir a comprarlo. -
Norbert Elías y la vejez actual
Tal fenómeno es la defensa de la juventud o de la apariencia de la juventud y el rechazo a su envés: el aspecto de envejecimiento y lo que supone ser en verdad viejo. -
Elogio de lo invisible
Alguna vez dediqué un pequeño libro a la comida lagunera. Corrió con buena suerte, tuvo un par de tirajes así fuera de pocos ejemplares cada uno y el volumen anda por allí, seguramente, en algunos entrepaños de la región y quizá también en algunos de -
Uruguay es tan mucho
La metáfora que rige toda la pieza piensa en la pareja como en un par de casas: lo que conocemos del otro es la fachada, el mero afuera, pero nunca o casi nunca nos atrevemos a timbrar para entrar a conocer bien el interior.